Los mejores restaurantes
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Restaurante Santa Lucía
Carrocera
21/08/2025: Atención increíblemente nefasta. Lugar dantesco. Es como una película de torrente pero de terror.
Si quieres comer oliendo el sobaco del camarero a 4 metros, este es tu lugar.
Suelo sucio, paredes sucias y camareros apestosos. No han fregado el suelo por lo menos en 6 meses.
Comida común y de bote, sinceramente.
QUE VAYA SANIDAD, POR FAVOR.
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Ali Baba Doner Kebab & Pizza
Santa Margalida
03/10/2025: El mejor menú Kebab tan fresco propietario y el personal tan educado y Recibimiento. No se podía encontrar un mejor kebab ni siquiera en Irlanda. Tan sabroso y el precio es tan bueno que me gustaría 100% venir aquí de nuevo.
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Greens - Plaza Elíptica
Zofío, Madrid, <20€
14/12/2025: nunca recibí mi pedido tuve que pedir reembolso. no recomiendo
16/11/2025: nunca recibí mi pedido. Esperé 40 minutos afuera en vano
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Restaurante Olaso
Elgoibar
29/10/2025: No me gusta la comida huele mal
08/08/2025: Pasabamos de paso y nos encontramos este bar con menú de toda la vida, comida casera y buena. Todo perfecto.
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Bar Jardín
Jumilla
28/10/2025: Camareros antipáticos y robot vengativo.
Visitamos Jumilla para disfrutar de la feria del vino y del ecoturismo —todo muy bonito, muy sostenible— y, tras comer, nos sentamos en vuestra terraza a tomar dos cortados y dos gin-tonics de una conocida marca. Hasta ahí, bien.
Las copas nos las trajeron ya servidas, sin ver la botella. Misterio. Al probarlos, notamos algo raro: un sabor a “verano del 2023”. Miramos la tónica y… ¡caducada cinco meses! Se lo decimos al camarero con toda la paz del mundo, pero el hombre se lo toma como si le hubiésemos acusado de falsificar el gin. Refunfuña, cambia las copas de mala gana, y cuando le pedimos que nos sirva la ginebra delante… buf, cara de drama griego.
Antes de traer las nuevas copas, nos deja el ticket (17 €) y lo pagamos con un billete de 20. Pensábamos dejar la vuelta de propina, pero entonces aparece el robot. Un robot camarero que, por lo visto, ha desarrollado sentimientos: nos trae todo el cambio en monedas de un céntimo, como si fuéramos a jugar al parchís.
Y lo mejor: ¡faltaban céntimos! Ni justicia robótica ni educación humana. Así que, vista la escena, recogimos nuestra dignidad (y los 300 gramos de calderilla) y nos fuimos sin dejar propina.
En resumen: tónica caducada, camarero gruñón y robot vengativo.
Una experiencia de ciencia ficción… pero sin efectos especiales.
06/09/2025: Hay menú diario muy económico y muchas tapas la dirección de dicho local especial