Es toda una experiencia comer en el Restaurante Bancal, cuidan hasta el mínimo detalle desde que entras hasta que sales. Tras este pedazo de palacete rollo mini castillo inglés, situado en la antigua Villa Thiebaut, en Serrano con María de Molina, se esconden muchos secretos gastronómicos. Entre ellos, el restaurante Bancal en la 1ª planta y el MOM Culinary Institute, una escuela de cocina, que ocupa varias plantas del edificio. El servicio es excepcional, el personal es muy amable y atento; y los espacios muy acogedores, con un ambiente muy agradable. El menú, a cargo del chef coruñés Miguel Vidal, me sorprendió mucho. Para compartir, jamón 100% ibérico y croquetas de jamón, un bocado perfecto en el que han conseguido una cremosidad ideal. De primero, una torrija salada de picaña madurada, emulsión de cebollino y caviar, una combinación de sabores excepcional, sin duda, me encantó. De segundo, presa de Black Angus al josper con mole poblano y maíz, la carne estaba absolutamente en su punto, deliciosa. Y por último, de postre, un limón pie muy rico y un buen café con leche (Café Guilis). Sin duda, para repetir.
Isa Moyano
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18 Diciembre 2025
10,0
Una experiencia sublime. Restaurante recomendado por la Guía Michelín cuya cocina bien merece una estrella. Local ubicado dentro de un palacete de la calle Serrano, muy discreto visto desde el exterior, que alberga además una famosa escuela de hostelería. Decoración correcta, sin estridencias o fuentes importantes de distracción. Iluminación de tono adecuado y bien repartida, con centro en la mesa, realzando el protagonismo de la comida. Ambiente tranquilo, muy poco ruidoso. Servicio impecable, educado y atento, sin caer en el servilismo, focalizado en que los comensales disfruten de su paso por el restaurante. El sumiller un crack también, deberían subirle el sueldo. Aspectos mejorables: no hay servicio de aparcacoches, pero suele haber sitio para aparcar a la vuelta (zona verde). No accesible para sillas de ruedas. El pan es de elaboración propia, pero solo ofrecen de un tipo. El chipirón con rabo de toro resulta demasiado potente. Croqueta espectacular (valorar únicamente reducir el punto de sal y el espesor de la corteza exterior). Enhorabuena!
Javier Merino
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13 Diciembre 2025
10,0
Hace tiempo que no voy a un sitio tan agradable, con una atención tan Buda y sobre todo, con una cocina tan espectacular. Enhorabuena, porque el producto era buenisimo y la elaboración es espectaculares. Volveremos!
Guillermo Moreno
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09 Noviembre 2025
10,0
Para paladares exquisitos y sin temor a perder el capital económico 😜
Jesús Ramírez
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05 Noviembre 2025
10,0
El local se encuentra dentro de un precioso castillo, donde convive con la escuela Mom Culinary Institute. De ambiente elegante, el servicio es de estrella michelín, profesional y muy atento, y su comida, con el producto gallego como protagonista, combina técnicas y sabores de otras partes del mundo. Especial mención al chipirón, la croqueta de jamón y el rodaballo al estilo asador Vasco. Lo más sorprende es el precio, que no llega a 90€ en su versión de menú degustación, para un sitio que por ubicación (Serrano con María de Molina), servicio y cocina bien podrían estar bastante por encima.
Diego Mañá
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13 Octubre 2025
10,0
Estuve en una celebración y el sitio es espectacular. Sacaron aperitivos aparte de vinos, cervezas y diferentes cócteles. La terraza está fenomenal y tiene una gran ubicación.
Luis demm (Luis)
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30 Septiembre 2025
10,0
Excelente servicio y gran calidad en la comida.
Ines Villarino
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27 Septiembre 2025
10,0
Una experiencia maravillosa. Un lugar con muchísimo encanto, atención impecable y una cocina espectacular. El rodaballo merece un 11, pero no dejen de probar también las croquetas: ¡deliciosas! Sin duda, repetiremos
Casa Castello
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30 Agosto 2025
10,0
La comida de 10, pero lo mejor el servicio, de 12, muchas gracias a Sergio por su atención. Habrá que repetir para probar la empanada.
Raúl Miranda
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16 Agosto 2025
10,0
Celebramos nuestro cumpleaños junto a unos amigos, ha sido una grata sorpresa encontrarnos con un palacete muy bonito, cenamos en un comedor privado muy bien decorado, gracias a Eva por el detalle de reservarnos el comedor, el trato del personal de sala de 10, muy atentos y aconsejándonos en todo momento tanto en la comida como con el vino, y que decir de la comida, todo buenísimo, resaltar la torrija de picaña, la vieira, la ostra, el rodaballo y por supuesto el resto de la carta que degustamos. Ha sido un placer y por supuesto un restaurante al que volver.
Angelina A
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14 Julio 2025
10,0