Un nuevo restaurante ubicado en una de las zonas más populares de Madrid: el barrio de Chamberí. Se trata de un restaurante muy especial para nosotros ya que se ha convertido en el número 10 en la capital.
En Saona la experiencia fue espectacular, comida deliciosa y ambiente increíble.
Alejandro y Omar nos atendieron con una profesionalidad y cercanía que marcan la diferencia.
Sin duda volveré y lo recomiendo al 100%.
Aunque la comida es buena relación calidad precio, el servicio, por falta evidente de personal, es deficiente. La cocina fluye y los camareros se dan prisa, pero con el restaurante lleno no pueden atender correctamente. Pedí una botella de vino blanco y tras reclamar un enfriador en cuatro ocasiones, finalmente, tuve que acercarme a la barra en la planta superior para reclamarlo. Hay otra cosa que no es exclusiva de este restaurante pero que hacía tiempo que no me ocurría, me refiero a que te pidan que conserves los cubiertos durante todo el servicio. Supongo que es por ahorrar en costes, pero no creo que sea tan gravoso y me parece inapropiado apoyar los cubiertos usados en la mesa para reutilizarlos.