Tanto su gente como su entorno visual convierten este Saona en un espacio de confort con aroma 100% mediterráneo. Lo encontrará entre los selectos barrios de Goya y Salamanca, junto al parque María Eva Duarte de Perón.
El servicio, malo. Camareras antipáticas e ineficaces. Gracias a uno d los camareros pudimos terminar la cena de forma correcta. Pondremos a los restaurantes Saona en cuarentena una temporada, porque el de Nuñez d Baboa, q estuvimos hace unos dias, tambien está atendido regular
La comida sí, todo espectacular. Pero el trato fue bastante mejorable. Entiendo que esto es un trabajo duro pero la cara de desprecio de la camarera que nos atendió era para sacarle una foto y enmarcarla