10/04/2026: Tras varios años, hoy ha sido el día que he acudido a la Taberna Amparín.
Espacio congelado en el tiempo, como si estuvieras en una taberna de los años 60 o 70, con un ambiente que te transporta a esos lugares repletos de botellas de todo tipo de vinos, licores y demás espirituosos...
Se siente agradable y acogedor, con gentes de todo tipo, entrando y saliendo, y con pocas mesas para ocupar.
La atención es correcta y expeditiva para tomar el pedido, así como para servirlo.
Pido una ración de sus bravas y otra ración de la sepia rebozada, que llegan casi a la par.
Las bravas, producto estrella del lugar, aparecen en un plato bien colmado, para dos personas, bañadas en una salsa rojiblanca, algo calientes, debiendo resaltar que son patatas naturales, de tamaño medio, con corte irregular en dados.
Al probar la primera de ellas, lo primero que noto es una evocación a unas bravas que hacía años que no tomaba, con una salsa donde, el fondo de sabor es a tomate muy ligero, y el resto trae sabor a ajoaceite suave, que ligan o se complementan bastante bien.
No puedo decir que son las mejores bravas que he tomado, pero sí que son muy recomendables.
En cuanto a la sepia rebozada, me llama la atención el fino y compacto rebozado que la recubre, resultando muy suave y blanda la carne de la sepia, y sin resultar grasienta cada pedazo que compone el plato. Es una tapa de menor cantidad que las bravas, y se complementan bien con ellas.
Buen sitio para acudir de tapeo, en la vitrina disponen de varias tapas más que las que he comido, como los torreznos, que serán objeto de degustación la próxima ocasión.
Sitio recomendable para pasar un buen rato, mientras degustas cualquiera de sus tapas.
30/03/2026: Lo mejor de las tapas es que las sacan en bandejas y siempre las tienes recientes y calientes