Sorprendente sitio con excelente producto,hay que probar todo porque te quedas con ganas de mas, sin duda recomendable 100x100.te recomiendan que pedir que beber...en fin un lujo volveremos sin duda
joli joli
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21 Febrero 2026
10,0
Era joven aún cuando volví a vivr en Madrid con mis 203 años a cuestas. Cerquita de la Casa del Reloj y el fastuoso Matadero. Y al poco, cosa rara hoy en día, veía que enfrente de mi casa se afanaba una cuadrilla en arreglar un local casi en la esquina: vi nacer así Bodega Salvaje, con Segre y Miguel, dos hermanos manchegos: fabrican cerveza de la que hay que beber oliéndola como el buen vino, que también buscan y traen, si puede ser de su tierra. Su madre les acopia sus albóndigas (¡ojo, con gluten!), y el resto va saliendo de su pequeña cocina. El pasado 1 de febrero cumplieron diez años desde entonces. Entre medias ha pasado de todo: Miguel se enredó con una criatura y seguirá montando en bici, pero en su tierra; sobrevivieron a la pandemia, aunque su proyecto de una sucursal cerca de Malasaña quedó aparcado; y a Filomena; y a la competencia, la que sin duda copia la idea: Ultramarín (nunca he entrado, lealtad obliga), Casa Jari (siendo bueno, peor relación calidad/precio). Antes estaban Las Tinajas, Lua y El Conquistador. Una acera ésta plagada de amplia oferta para todos los gustos.
Si quieres llenarte la panza, a El Conquistador. Aquí no tienes nada que hacer. Aquí solo pequeñas porciones de manjares exclusivos en un pequeño local. ¿Caro? Ahora cobrán el pan (1 pavo) pero la ración es casi media barra. Una copa de vino excelente, 4 pavos. Y una "tapa" de excelente queso, 9. Lo de las "tapas" es como en Zamora: se piden y se cobran; pero al revés que allí siempre hay una pequeña porción (¿tapita?) con tu bebida.
Me ha tocado compartir mesa con gente en la terraza, con buen tiempo, pues tienen muy pocas y mucha demanda. Y la conclusión es la ya dicha: aquí no te llenas la panza siendo pobre y quien, despistado, lo pretendía, ha salido un tanto disgustado.
Para el 1 de febrero pasado habían preparado un caldereta especial: no pude asistir aunque estaba avisado: estaba en León, de luto, por mi mejor amigo que se fue el 31 de enero.
Ayer también se me fue Rafaelillo Amador: hoy me han obsequiado con "Pasa la vida", "Juan Charrasqueao", y el "Blues de los niños". Según me han dicho ellas, menos mal que no estaba Segre, que no le tira el flamenco: tendré que hablar seriamente con él.
Pero por algo tendré que gruñir ¿no?: pues sí: cuando se toman confianzas por ser cliente habitual, se relajan, y se les olvida poner la imprescindible servilleta, pues en ocasiones, sobre todo el pisto, la tapita rebosa de la rebanada.
Y el ambiente es mejorable: mucho ruido cuando está a tope: algún techo acústico haría falta, pero, ¡ojo!, de los buenos...
Ahora abren lo justo para mantenerse sin disminuir la calidad, como veo que hacen los de La Capa, atrás quedan los tiempos prepandémicos en que me tomaba un vinito antes de subir a hacer la comidad.
Ya no sirven café. Pero ojo al vermut y al tinto de verano... Y al mosto...
El Gruñon de Blancanieves
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09 Febrero 2026
10,0
Lugar espectacular . El licor de hierbas super bien preparado : cantidad nada tacaña , en vaso de tubo , con un hielo y su rodaja de limón . Las tapas tooodas ricas y las raciones más de lo mismo . El personal un 10: atentos , amables y muy cercanos . Para tomarse una , dos y tres el sitio perfecto !!!!!!
Recomendado al 1000x1000
Guillermo Torrubiano Bernat
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07 Febrero 2026
10,0