21/02/2026: Todo muy limpio y el servicio de 10. Mejor localización imposible, y muy tranquilo en invierno. Mención especial para la camarera del desayuno Ariadna, ha sido muy atenta cono nosotros en todo momento con lo que necesitábamos. Gracias!
12/02/2026: Frente al pulso azul del Mediterráneo se alza el Hotel Balandret, sereno y elegante, discreto y vibrante. No es solo un lugar donde dormir: es un espacio donde el descanso adquiere sentido y el viajero encuentra abrigo.
La limpieza es impecable, casi ceremonial. Cada superficie refleja esmero; cada rincón transmite orden y claridad. Hay una armonía silenciosa en los detalles, una sensación constante de pulcritud que no se impone, sino que acompaña. Aquí la higiene no es promesa: es evidencia.
Las habitaciones, amplias y luminosas, respiran amplitud real, no retórica comercial. El espacio fluye, la luz entra franca, el mobiliario dialoga con el entorno marino. Se agradece poder abrir la maleta sin estrecheces, caminar sin tropiezos, descansar sin opresiones. Comodidad tangible, descanso notable.
La situación es, sencillamente, privilegiada. En primera línea de playa, con la arena a pocos pasos y la brisa como constante compañera. Valencia se despliega desde allí con naturalidad: paseo marítimo, gastronomía cercana, horizonte abierto. Es ubicación estratégica y, al mismo tiempo, poética.
Pero si algo distingue al Balandret es su atención. Y aquí merece mención especial Irina. Su educación es exquisita, su trato firme y cercano, su liderazgo evidente sin necesidad de alzar la voz. Coordina con solvencia, resuelve con serenidad y convierte cada interacción en una experiencia cálida. Tiene esa rara virtud de hacerte sentir no como cliente, sino como invitado; no como huésped anónimo, sino como alguien esperado. Profesionalidad con humanidad, eficiencia con cordialidad.
En suma, el Hotel Balandret no solo cumple: convence. Limpio y amplio, bien situado y bien guiado. Un lugar donde el mar descansa al lado… y el viajero, encantado, vuelve confiado.