Hay restaurantes que simplemente sirven comida, y hay restaurantes que cuentan una historia. La Alameda, con su estrella Michelin bien ganada y su ubicación privilegiada en Hondarribia, pertenece claramente a la segunda categoría. El menú degustación que proponen es un viaje geográfico y emocional por el territorio que los rodea: desde la montaña hasta el mar, siguiendo el curso del río Bidasoa.
La velada arrancó con una selección de snacks que ya marcaron el tono de lo que estaba por venir: un bocado con foie y lukainka sobre base esponjosa, y una delicada esfera de mousse que se deshacía en el paladar. Sencillos en apariencia, complejos en ejecución.
El paso de la sardina sobre piedra de mármol negro fue uno de los momentos más cinematográficos de la noche. Un solo lomo, plateado e inmaculado, sobre una lágrima de aceite verde. Minimalismo total, sabor máximo. Y el mejillón en crema de coliflor con puntos de aceite de hierbas completó ese homenaje al mar cercano con una delicadeza casi japonesa.
La mantequilla artesanal servida con pan de masa madre de corteza recia y miga abierta puede parecer un detalle menor, pero aquí funciona como declaración de principios: nada es accidental.
El puerro asado con salsa amarilla y crumble fue quizás el plato más sorprendente de la noche. Un vegetal humilde, transformado en protagonista absoluto gracias a la cocción perfecta y una salsa que recordaba a una beurre blanc con matices ahumados. La menestra con trufa negra laminada confirmó que en la Alameda el mundo vegetal merece el mismo respeto que cualquier proteína noble.
El pimiento y pato llegó como un bocado intenso e irreverente: un pimiento del piquillo confitado relleno de pato sobre salsa verde, concentrado y casi salvaje en su carácter. Una contundencia que preparó el camino para el pescado del día -una pieza de merluza de piel crujiente, perfectamente trabajada- con ajetes y una emulsión de guisantes que limpiaba el paladar.
El pichón fue el punto culminante de los salados. Cocinado con precisión quirúrgica, rosado hasta el hueso, bañado en un jugo oscuro y brillante que hablaba de horas de trabajo. De esos platos que se quedan grabados.
Los postres estuvieron a la altura. La fruta de temporada con sorbete, crema y flores comestibles resultó refrescante y elegante tras la intensidad del pichón. Y el chocolate -sorbete de cacao sobre base crujiente, decorado con una hoja de chocolate negro- cerró el círculo con carácter y técnica. Los txiki goxuak (petit fours) pusieron el punto final con generosidad y cariño.
En resumen: La Alameda es un restaurante que se toma en serio su territorio sin caer en el localismo fácil. La cocina de Gorka Txapartegi dialoga con el entorno de forma inteligente, con una técnica sólida que nunca aplasta el producto. El servicio es cálido y profesional, y el espacio -con esa carta desplegable en forma de mapa- refuerza la narrativa del menú desde el primer momento. Una estrella Michelin que resulta, si acaso, conservadora.
Muy recomendable para: quienes buscan alta cocina vasca con personalidad propia, sin artificios innecesarios.
Pablo G.
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22 Febrero 2026
10,0
No almorzamos, pero fue un lugar maravilloso para tomar algo. El servicio fue muy bueno y el precio estuvo bien.
Mikel Rekakoetxea Oribe
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22 Febrero 2026
10,0
Comida fantástica, servicio magnífico ✅
El ambiente es muy agradable, el servicio es excelente y la comida es deliciosa. Muy recomendable.
JIAN L
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23 Diciembre 2025
10,0
Un hotel moderno, funcional, barato, limpio, alejado del centro pero bien comunicado por bus, se aparca fácil y no es caro.
JUAN ANTONIO
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23 Diciembre 2025
8,0
Una experiencia gastronómica maravillosa. Fui a probar el menú degustación Gartzinea y puedo decir que estaba todo buenísimo. Además de la degustación culinaria en sí, destaco lo divertido que resulta probar platos distintos en cada pase, con elaboraciones variadas y muy cuidadas. Tiene un gran mérito que todo se elabore con producto local, y se nota el mimo con el que los camareros explican cada plato y el excelente asesoramiento del sumiller.
En definitiva, una experiencia totalmente recomendable.
Pablo
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01 Diciembre 2025
10,0
Excelente taberna! Lo mejor en relación calidad y precio de Hondarribia!! Excelente e impecable el servicio de Max!!!
Isidro Sanchez-Crespo Perez
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17 Noviembre 2025
10,0
Un buen restaurante para probar comida vasca de calidad y de temporada en un entorno bonito de Hondarribia. Puedes escoger si comer de carta, o entre los dos menús degustación que proponen. He comido tanto de carta como de menú, y nunca ha decepcionado, pero esta vez comimos de carta.
Probamos de primeros: sopa de pescado, potaje, arroz de pichón y hongos. Todo rico, pero sobre todo los dos últimos.
De segundo: pichón, lubina y corzo. Sin duda, los dos primeros mejores, dado que al corzo la salsa de manzana y reducción le mataba el sabor, mientras que la lubina era a la parrilla con todo ese saborazo.
De postre hay que probar la tarta de queso azul, muy rica! Y probamos la tartaleta de otoño que tenia buenos higos.
El servicio muy atento! Un sitio muy recomendable que no falla.
Mariia Soriano
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10 Noviembre 2025
10,0
Magnífica experiencia, comida y Servicio absolutamente increíble, como se esperaría para este tipo de buena comida. Todos los cursos eran muy buenos y el restaurante estaba muy bien decorado.
SubOne20
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24 Octubre 2025
10,0
Una noche maravillosa con amigos en este encantador restaurante, que está a 20 minutos en coche de San Sebastián y bien vale la pena el viaje.
Un restaurante elegante y espacioso con comedor en el interior o al aire libre en la zona del patio. Con las noches más frescas de septiembre elegimos una mesa interior en un rincón acogedor del restaurante.
Desde el momento en que llegamos, el Servicio fue impecable y atento. La carta de vinos es extensa y el Sommelier fue de gran ayuda recomendando selecciones para acompañar el menú degustación de Hondarribia.
La comida era excepcional. Platos bellamente presentados, sabores deliciosos y una maravillosa progresión a través de los cursos; cada uno distintivo y memorable.
Las horas pasaron en una gran conversación, con vino fluyendo y papilas gustativas hormigueando.
Cena con estrella Michelin en su mejor momento y una velada verdaderamente memorable.
Michael B
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17 Septiembre 2025
10,0