Es un local mediano, alargado, con terraza para el buen tiempo, decorado con carteles de películas con los créditos en lenguas orientales, donde domina el rojo. El mobiliario es sencillo y funcional. Lo mejor es su comida oriental y la amabilidad y profesionalidad de los camareros. Tienen comidas de diferentes países, como Tailandia, Vietnam, Malasia, Filipinas... junto a vinos españoles. Disponen de palillos y de cubiertos occidentales. La ensalada Bobun me resultó muy completa, abundante y sabrosa. Para terminar la comida tienen helados de diferentes sabores, entre otros postres.
Muy lindo lugar para cenar comida asiática. Nos hicieron sentir como en casa con una buena charla, una cálida atención y muy rica comida. Definiticamente vamos a volver a visitarlos la próxima vez que estemos por Madrid.