Muy cerca del Paseo de la Castellana encuentras este Saona de doble altura, salpicado por una iluminación muy especial y una estética de matices mediterráneos para que disfrutes de ese distinguido toque de la casa.
Está todo muy bueno, eso es verdad y no voy a hacerme el interesante. Los platos llegan bien, se comen mejor y el sitio es agradable sin ponerse intenso. Eso sí, aviso para navegantes: el menú de 20€ no incluye las bebidas, detalle que descubres justo cuando ya estás feliz y relajado. No es un drama, pero conviene saberlo antes de brindar mentalmente. En general, buena comida, buen ambiente y una cuenta final un poco más larga de lo que imaginas.
Comi hoy al medio día, aunque no funcionaba el horno el servicio salió genial gracias a Bea que nos informó en todo momento de la situación y salió todo perfecto.