11/01/2026: Mi experiencia en Fukamura fue una experiencia gastronómica cuidada, coherente y profundamente disfrutable de principio a fin. La comida se desarrolló durante dos horas, con un ritmo perfecto que permitió saborear cada pase sin prisas y con total atención al detalle.
La experiencia comenzó de forma sorprendente con un flan de shiitake, delicado, profundo y lleno de umami, una apertura poco convencional que marcó el tono de lo que vendría después: una cocina japonesa reflexiva, elegante y muy segura de sí misma.
A continuación llegó la ostra, fresca y limpia, seguida de un pase especialmente memorable: calamar crudo con erizo de mar, una combinación sutil y profundamente marina, donde la textura del calamar yodado y la intensidad del erizo se equilibraban con una precisión extraordinaria. Un plato de gran pureza y sensibilidad.
Después apareció la ensalada de marisco con calçots, refinada y perfectamente equilibrada, donde el producto marino dialogaba con el punto vegetal sin que ninguno se impusiera. Un plato fino, elegante y lleno de matices.
La secuencia de niguiris fue impecable. El niguiri de atún y el de ventresca destacaban por el corte, la textura y la calidad excepcional del pescado, siempre sostenidos por un arroz templado, suelto y con la acidez exacta. El niguiri de gamba roja de Palamós fue uno de los grandes momentos del menú: una pieza de dulzura limpia, untuosa y profundamente expresiva, tratada con absoluto respeto al producto.
Toda la experiencia estuvo acompañada por un maridaje de sakes muy bien seleccionado, pensado para acompañar y realzar cada pase sin imponerse, aportando complejidad y coherión al conjunto.
El final fue ligero y refrescante, con una ensalada de frutas frescas que cerró la experiencia de forma natural y elegante, dejando una sensación de plenitud sin pesadez.
Mención especial al chef, simpático, cercano y muy atento, que fue explicando cada plato con detalle, claridad y pasión, aportando contexto y técnica sin romper en ningún momento la intimidad de la experiencia. Esa conexión directa con la cocina eleva claramente el conjunto.
Salí de Fukamura con la sensación de haber vivido una experiencia honesta, precisa y muy bien construida, donde cada decisión tiene sentido. Un lugar que no busca deslumbrar con excesos, sino convencer desde la técnica, el producto y el respeto absoluto por la cocina japonesa. Una experiencia que deja huella y a la que merece la pena volver.
08/01/2026: Una experiencia espectacular de principio a fin. La comida nos encantó y es ideal para conocer y disfrutar de la comida tradicional japonesa, con platos elaborados al momento. Comes en la barra, pegada a la cocina, lo que hace la experiencia todavía más especial y cercana. El sitio está muy bien ambientado, cuidando cada detalle, y el chef es súper cercano y amable, explicando cada plato con pasión y asegurándose de que todo esté perfecto. Un restaurante totalmente recomendable y al que sin duda volveremos.