Aceptar Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecer nuestros servicios, mostrar publicidad y recoger información estadística. Al continuar con la navegación entendemos que lo acepta.

Maralba en Almansa

9,6

Basado en 824 opiniones encontradas en 10 webs


9.8
9.5
9.1
9.6

tendencia

1
De 51
en Almansa
1
De 14
Otras cocinas españolas en Almansa

Puntuación y opiniones

Realizamos la reserva con tiempo suficiente para poder visitar el restaurante Maralba.
Más comentarios
en TripAdvisor
.
08 Mayo 2019
10,0
Después de mucho leerles por fin me he animado a hacer una revisión (no me atrevo a llamarlo critica) de nuestra visita a un restaurante, en este caso el elegido es el restaurante almanseño de Maralba. Espero que les guste y puedan disculparme los fallos que pueda cometer. Todo comenzó una mañana del día de reyes, junto al árbol un sobre a mi nombre, y al abrirlo un menú festival para dos personas en Maralba. Después de algunos problemas de agenda (ni que fuéramos ministros) escogimos como fecha de nuestra visita el 27 de Abril. Llegado el día escogido  y para poder disfrutar del maridaje viajamos en tren desde La Roda(Albacete), llegada a Almansa puntualmente y paseo ameno hasta el restaurante. Casualidad, ese fin de semana se conmemoraba la celebración de la batalla de Almansa, estuvimos dando un paseo por la zona viendo el ambiente y la caracterización de la época. A la hora de la reserva nos encontrábamos ante la puerta de Maralba, fotos de rigor y para adentro. Recientemente reformado por  MBVB Arquitectos, tonos blancos, cocina a la vista, alguna pared forrada en madera. Nos recibió Cristina y nos acompañó a nuestra mesa, comedor lleno, separación correcta entre mesas, elegantemente vestida y cristalería de nivel “Sentaros que os vamos a dar de comer”, declaración de intenciones por parte de Cristina y que se corresponde totalmente con la realidad. Nos ofrece un par de cervezas  AK  DAMN y comienzan a llegar los  Snacks: - Ravioli de remolacha y pisto manchego: ravioli relleno de pisto manchego con gele de remolacha, pisto de escándalo. - Almuerzo manchego: Bolita frita de patata y huevo prácticamente líquido con corte de sardina poco hecha encima. Autentico sabor de la tierra con una visión moderna. - Acelgas con mantequilla de corazón de atún: Trozo de atún recubierto con acelga y cubierto con una gota de mantequilla, el pase que menos me convenció, está claro que dios no me ha llamado por el camino de la acelga, aunque mi mujer sí lo disfruto. Pasamos a las tapitas sorpresas y al primer vino de la comida, “La casica del abuelo” DOP Alicante, monastrell, syrah y cabernet sauvignon - Ajopringue manchego con pan feo: En una cazuelita se presenta este clásico manchego, también llamado “ajo mataero”, hígado de cerdo, pan,” tajas” de cerdo, aceite. El plato de Fran técnicamente perfecto. Recuerdos en mi memoria de tiempos pasados, mujeres con largos mandiles, pañuelos en el pelo, lumbre, humo, familia. “Matanza” pura. Tentado estuve de parar la comida y que me trajera un plato enorme. - Blimi de conejo al ajillo: guiso de conejo sobre un círculo de pan, sublime - Corte de manitas de cerdo: manitas de cerdo, sobre dos trozos de pan, más sabor de la mancha en un plato original - Tocino con habitas: bombón de tocino sobre una hoja de haba, mezcla de textura y sabor.  - Gelé de aguacate con sésamo e hígado de rape: Un dado de aguacate cubierto de sésamo y con un corte de hígado de rape encima. Original - Pan soufflé con lengua de cerdo, sobre un pequeño trozo de pan soufflé se coloca un corte de lengua guisado, excelencia con ese guiso de cerdo. Con las últimas tres tapitas, Cristina nos sirve unas copas de vino blanco de La Rioja Lías Finas edición limitada (D.O. Rioja, Viura) Aquí quiero hacer un alto en el camino para hablar de Cristina, jefa de sala, sumiller y mujer de Fran. He leído muchas valoraciones positivas sobre ella, y aún así pienso que no se le hace justicia:  profesional, sencilla, cercana, su atención y trato hace que la experiencia en Maralba alcance más nivel si cabe. - Salmonete de roca y su hígado: lomo de salmonete en su jugo con encurtidos en forma de gota e hígado guisado. Aquí empieza a verse la cercanía de la lonja de Villajoyosa y el cruce de caminos que es Almansa. Muy bueno - La perdiz y foie de su hígado: Presentación en dos partes, por un lado la perdiz en  escabeche con un delicioso consomé y bizcocho de perdiz. Y por otro lado un bombón de foie del hígado. Grandísimo nivel el consomé se merecía mojar pan y más y  la explosión de sabor del foie en boca era maravillosa. Probablemente el mejor plato de la comida. Acompañado de un fino interesante.  -Gamba blanca: Gambas prácticamente crudas con un caldo de sus cabezas, almendra y algas. Sabor a mar espectacular. Maridado con un blanco del Bierzo, Baloiro (Godello, Doña blanca y Jerez) -Cordero manchego: Tres partes del cordero marcadas a la brasa con caldo del cordero y velo de leche de oveja sobre ellas. De nuevo esas sensaciones de cocina de la tierra y de antaño, con ese sabor a brasa, a ahumado de la leña sobresaliendo al final. De nuevo recuerdos de campo, lumbre, risas, ¿Compitiendo con la perdiz como gran creación de Fran? Degustado con un vino tinto aragones Botijo rojo 2015, garnacha. -Urta de playa, filete de pescado acompañado de su piel en crujiente. Bueno (ya a estas alturas del partido poca hambre teníamos). Maridado con un Albariño “Paraje Mina” D.O.Rías Baixas - Pato, Tres piezas del ave, Magret, confit y foie de su hígado con salda de tupinambo.  Muy bueno  y excelente  el juego de sus texturas, servido con vino tinto de Almansa “Rodríguez de Vera” a base de Merlot, Cabernet, Syrah y Garnacha.  Tras conseguir llegar al final de la comida, con vida, que no fue poco dado la cantidad de comida. Llega la gula como expresión: “Que te la den con queso”,  cuatro esferas de distintos quesos con gran sabor: Un primero compuesto por un esponjoso queso de vaca de Lugo con mantequilla tostada y vino tinto espolvoreado. El segundo un clásico de la casa, un Bombón crujiente relleno de un líquido queso manchego al romero. En tercer lugar, de queso de cabra en ceniza. Y cuarto un rico buñuelo de montagnolo. Maravilloso, cuatro creaciones de grandísimo nivel y dando a algo tan sencillo como el queso la importancia que tiene. - Granizado de fresas, mouse y sorbete de almendras tiernas y jengibre. Un postre fresco en boca, ideal para limpiar la boca después del festín y donde la almendra combina a la perfección con la fresa.   -Tierra  y lámina de café con helado de vainilla y bombón de carajillo, Espectacular postre, sobre todo si te gusta el café,  que de nuevo trae recuerdos de antes, en este caso a ese café que se hace en el campo en un cazo “café de puchero”, con gran sabor matizado por el helado de vainilla y el sabor del bombón de carajillo Todo ello en consonancia de un moscatel con toques de naranja   Café e infusión para mi señora con petit fours, chocolate, trufa, pasta de curry, rollete de anís, pasta de almendra, y mantecado clásico Después de semejante menú, y con la osadía e inconsciencia  de mi primera visita a un restaurante con estrella Michelin, pedimos poder hablar con Fran Martínez, que por supuesto salió y pudimos darle la enhorabuena por el grandísimo nivel de los platos, comentar aquellos que más nos habían entusiasmado, como primicia me adelantó futuros platos para la temporada de caza y hasta aquí puedo leer. Para finalizar gin tonic académico, el cual Cristina no quiso cobrarme,  un detalle más para finalizar y van… perdí la cuenta. Si aún no han ido a Maralba, no sé qué están esperando, cualquier inconveniente como la distancia,  el trabajo, la agenda, etc, quedara difuminado por todo lo que ofrecen Fran y Cristina, ahhh y se me olvidaba todo esto por solo 100 euros por comensal, busquen, comparen y si encuentran algo mejor avísenme que pueda ir.
Más comentarios
en Verema
.
05 Junio 2019
8,5
Todo muy rico y especial, eso sí sabes que lo vas a pagar.
Más comentarios
en Google
.
17 Agosto 2019
8,0
Sencillamente excelente en todos los sentidos, el menú exquisito, el personal muy amable y atento, sin agobiar y el restaurante muy cómodo y agradable. En resumen un 10/10.
Más comentarios
en ElTenedor
.
22 Julio 2019
10,0
Hay poco que destacar en este excelso restaurante digno de una estrella Michelin. Cocina de autor con sabores manchegos y a sal destacando profusamente el maridaje y los sabores a cerdo y sal. Pato, perdiz y quesos con una exquisita elaboración. Atentos y diligentes. Buenos whiskys y postres. Acceso a minusválidos y parking en la puerta. Una estrella en este maravilloso lugar al que merece su visita. Muy recomendado
Más comentarios
en TripAdvisor
.
20 Mayo 2019
10,0
Comida muy sorprendente y una profesionalidad en sala inmejorable. No puede ser más recomendable.
Más comentarios
en Google
.
10 Agosto 2019
10,0
Inmejorable el servicio, toda una experiencia el menú.
Más comentarios
en ElTenedor
.
08 Marzo 2019
9,5
Una ocasión especial, merece un escenario especial… Visitamos Almansa con el objetivo central de disfrutar de la propuesta gastronómica de Fran Martínez. No fue fácil, pues “la gota fría” nos acompañó durante todo el trayecto des de La Marina Alta. Teníamos reserva a las diez pero nos adelantamos unos veinte minutos fruto de nuestra hambruna. Problema? Ninguno, más bien lo contrario a tenor de la cara amable de Cristina.  Aunque soy consciente de que se ha realizado una pequeña reforma con la que se han ganado algunos metros, el espacio del que dispone el restaurante no es excesivo, apenas contamos una treintena de comensales distribuidos en unas nueve mesas y quedando la cocina a la vista de todos/as.   La decoración es simple y austera al tiempo que elegante: Espacios blancos y grises con remaches de madera, mesas vestidas con pulcro mantel blanco y apenas piezas de cubertería. Mientras fuera caía el mundo, allí encontramos un remanso de paz y tranquilidad.  Una vez acomodados, se nos entrega una humilde carta de papel con las tres opciones disponibles. Nosotros lo teníamos claro: Gran menú Fran Martínez. Mientras reafirmábamos nuestra intención, se nos ofreció algo de beber y escogimos dos cervezas para abrir boca.  Una vez que en cocina tuvieron claro que íbamos a por todas, nos preguntaron por la bebida: -Seguiréis con cerveza o queréis vino? Pedí la carta de vino por curiosidad y, tras ver muchas y muy variadas opciones con un gran precio, dejamos que fuese Cristina quien nos realizase el maridaje oportuno. – Id a vuestro ritmo, os voy a servir unas diez referencias, así que a vuestro ritmo o caeréis. Esa fue su recomendación. Cómo me gusta que la gente de sala sepa leer el trato y la situación de cada mesa! Agradecí muchísimo aquel tono respetuoso, cercano e informal de todo el servicio.  Con todo claro, vamos al turrón: Mientras acabábamos la cerveza, llegaron los primeros aperitivos:   - Ravioli de remolacha y pisto manchego: Un pequeño ravioli relleno de pisto manchego acompañado de una fina loncha de remolacha. Todo sabor.  - Almuerzo manchego: Dos “bolitas” fritas de patata, pan, pimienta con huevo líquido en su interior y un pequeño corte de sardina encima. Seguimos con un nivel muy alto.  - Acelgas con mantequilla de corazón de atún: Dos dados de atún recubiertos con acelgas y coronados con una mantequilla muy suave.  Tres primeros bocados de un altísimo nivel y claro carácter manchego que auguran el porvenir. Seguimos con los siguientes cinco entrantes, ahora ya acompañados del primero de los vinos de la noche: Equilibrio 09 (D.O. Jumilla, Monastrell). Un monovarietal potente y trago largo. Muy interesante en cuanto a r.c.p.  - Ajopringue manchego con pan feo: En una mini cazuela para compartir encontramos un clásico manchego con múltiples elaboraciones. Lo acompañan cuatro rosquillas crujientes. Un plato con gran sabor y carácter.  - Blimi de conejo al ajillo: Sobre una ligera tostada reposa un corte laminado del animal, cocinado al ajillo.  - Corte de manitas del cocido con hueva de mújol: Simulando el famoso helado de corte, con dos galletas u obleas crujientes a modo de sándwich, encontramos unas gelatinosas y deliciosas manitas con todo el sabor propio del cocido.  - Tocino con habitas: Sobre una hoja (no recuerdo de que planta) reposa un bombón de tocino. Textura perfecta y marcado sabor manchego.  - Gelé de aguacate con sésamo e hígado de rape: Un dado de aguacate cubierto de sésamo y con un corte de hígado de rape  sobre el mismo. Entrantes excepcionales.  Con los últimos tres aperitivos, Cristina nos sirve dos copas de Lías Finas edición limitada (D.O. Rioja, Viura). Un vino blanco con un estilo clásico pero a la vez muy sorprendente. Una vez finalizado, entramos ya en el primer plato principal de un menú en el que, si bien es cierto que no encontré ningún plato de los llamados “sublimes” (aquellos que permanecen en el recuerdo por los siglos de los siglos), tampoco recuerdo ninguna otra ocasión en la que todo el menú haya mantenido semejantes niveles de excelencia.  - Salmonete: Se presenta la pieza semicurada en sal, con un sabrosísimo jugo de salmonete salado, acompañado de encurtidos y parfait de sus hígados. Un plato con un sabor excelente y de gran nivel.  Lo acompañamos de un Fino eléctrico con tonos muy peculiares y amargos que propician un muy buen maridaje.  - La perdiz: Se presenta en dos bocados. Por un lado, un explosivo y sorprendente bombón de perdiz en escabeche. Acto seguido, en plato hondo, aparece el ave en escabeche con un delicioso consomé. De aquellos manjares en los que utilizarías el plato a modo de tazón para degustar hasta la última gota.  Con este pase, se nos ofrece de nuevo un vino tinto, Can Sumoi (D.O. Penedés, Sumoll). Un caldo de pequeño productor interesante.  - Gamba blanca: De nuevo, plato hondo, de cuchara y potente carga sápida. Encontramos el crustáceo limpio, casi intacto, junto a unas ricas almendras y un toque de alga codium. Todo ello sucumbe ante el excelente caldo de sus cabezas.  En esta ocasión degustamos de nuevo un vino blanco de pequeña producción: Terras do Cigarrón (D.O. Monterrei, Godello). Un líquido con toques ácidos e incluso ásperos. Gran combinación.  - Cordero manchego: En un recipiente hondo, se presentan distintas partes del animal ( ventresca, rechigüela y seso) cubiertos con un velo de leche de oveja que aminoriza el sabor cárnico. Ya en la mesa, se baña el conjunto con caldo del cordero. De nuevo, excelente.   Aquí cambiamos de registro y volvemos al color rojizo con El prohibido, un tinto joven con crianza elaborado en Finca Millara.  - Calamar: Se presenta en diferentes texturas y cocciones (tallarines y filete que recuerde) con royal de cebolla asada y caldo de calamar y jengibre. Un plato complejo debido a las texturas, las cuales pueden resultar tirantes en ciertos momentos. Arriesgado.  - Pescado de playa: En un plato plano, se sirve un filete tierno y jugosos de pescado (disculpad que no recuerde cual). Este se acompaña de un suave pil pil de sus pieles y sus propias espinas en formato “snack”. Notable.  Para este plato, Cristina nos recomienda un extraordinario Albariño, con una personalidad sorprendente, como es Soverribas (D.O. Rias Baixas).  - Pato canetón: Tres piezas por separado del ave, con diferentes texturas pero todas ellas de un excepcional sabor. Se baña en salsa de tupinambo y bearnesa de foie.  - Pichón: Una tierna pechuga del ave perfectamente cocinada. Junto a ella, un ravioli de morteruelo de caza delicioso, con ralladura de trufa y piñones.  Junto a los dos últimos platos descritos, volvemos al tinto en este increíble viaje de la mano de Cristina Díaz y Fran Martínez. En esta ocasión, degustamos un Rodríguez de Vera (IGP Castilla). Un vino de finca con producción limitada a base de Merlot, Cabernet, Syrah y Garnacha.  Después de todo este festival y con el apetito ya escaso, pasamos a la “traca final”, que te la den con queso. Se trata de cuatro bocados que, para los amantes del queso, saben a gloria. Un primero compuesto por un esponjoso queso de vaca con mantequilla tostada y vino tinto espolvoreado. Espectacular. El segundo es puro carácter manchego, un Bombón crujiente relleno de un líquido queso manchego al romero. Una grata explosión de sabor. En tercer lugar, un rico brioche de queso de cabra en ceniza, quizá el menos sápido de los cuatro. Por último, un rico buñuelo de montagnolo. Repito: Espectacular.  Con este pase, la parte líquida vuelve a los tonos amarillos aunque sin abandonar la bodega Rodríguez de Vera. En este caso, degustamos Atalaque (D.O. Méntrida) elaborado al 100% con moscatel.  Así pues, nuestro viaje empieza a tocar a su fin de la mano de la mano de un postre:  - Granizado de fresas, mouse y sorbete de almendras tiernas y jengibre. Un postre fresco y muy agradable aunque, como ya comenté en otros post, creo que se le otorga muy poco protagonismo a esta parte del menú en muchas ocasiones.  Para este dulce final y junto a los petit fours, bebimos un VDM Orange, un moscatel dulce de pequeño productor  con toques de naranja. Muy bueno.  Debo agradecer también al equipo de Maralba, a quien mandé un correo previo, que junto al postre sacaran una vela con la que celebrar la ocasión especial que mencionaba al principio. Un detallazo.  Y así, llegando a las dos de la madrugada, sin el equipo ya en el restaurante y prácticamente cerrando el local junto a Cristina, nos despedimos con la sensación de haber encontrado un sitio especial, una nueva casa en la que disfrutar sin límites en Almansa. Como ya dije al traspasar la puerta y volver al mundo real, hasta pronto Maralba. 
Más comentarios
en Verema
.
10 Mayo 2019
9,3

Restaurantes similares en Almansa

8,6
389
Opiniones

Casa Antonio Almansa

09/08/2019: Parada a comer camino del lugar de destino de vacaciones. Miércoles. Restaurante vacío. Menú normalito. A destacar una ensalada, bien presentada. En el debe, una paella de verduras con guisantes, a la que le faltaba cocción y sabor y una hamburguesa de pollo, que el carnívoro de la familia desaprobó. También me gustó la profesionalidad y educación de Antonio. El local, limpio y agradable. Si hay próxima vez, pediremos platos de la carta.
04/06/2019: Se come bien en este sitio. El arroz estaba en su punto. Con unos entrantes de tomate con ventresca y unas croquetas se completó la comida. Unas cervezas y vino 2 postres y tres cafés. Total 101 € para tres personas. El servicio muy atento.
8,1
670
Opiniones

La Ventica

19/06/2019: Muy mejorable el servicio y la amabilidad en la recepción de los clientes. La comida buena y tradicional.
23/04/2019: Fuimos muy recomendados por un lugareño y así evitar ir de nuevo a El Pincelín. Es un sitio muy típico de decoración casera y servicio amable y familiar. La carta es variada y todo lo que tomamos muy rico: embutido casero, gazpacho manchego y postres caseros ricos y no muy azucarados. Precio razonable. Para repetir y recomendar.

Cómo llegar al restaurante

Su navegador no esta funcionalidad