Está bien ubicado cerca del metro estación Sol, me gustó el diseño del local sigue conservando toda su estructura antigua que me impacto como está bien conservado.
Luis Che
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13 Abril 2026
10,0
Se me olvidó tomarle foto antes. Pero ahí ven si nos gustó. 👏🏻. La chica q nos atendió, amable. María Fernanda
Anyelo Oropesa
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12 Abril 2026
10,0
El camarero que atendía era muy agradable, las torrijas de leche muy ricas, aunque para mí gusto frías estarian aún mejor.
Susana Cortés
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12 Abril 2026
10,0
Con un precio más razonable por el vermut repetiría todas las semanas. Encuentras mejores alternativas por la zona
ismael lb
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12 Abril 2026
6,0
Esta taberna tradicional madrileña, con un siglo de historia, abrió sus puertas en 1907. Su interior conserva un encanto rústico, con barras de madera de principios del siglo XX, paredes alicatadas y enormes barriles repletos de vinos dulces.
Es el único establecimiento en Madrid que sirve exclusivamente torrijas durante todo el año, un postre que normalmente solo se ofrece en Semana Santa en otros restaurantes.
La historia de las torrijas se remonta al siglo XV, cuando fueron creadas por monjas para aprovechar el pan sobrante, convirtiéndose posteriormente en un alimento energético para los pobres y las mujeres en el posparto.
Desde su apertura en 1907, la taberna ha mantenido prácticamente intactas su receta y decoración. Ha sido testigo de la transición de Madrid desde la época de los carruajes de caballos hasta la del metro, conservando siempre su esencia más pura.
Pedimos los platos estrella de la casa:
1. Torrija de Leche: Rebanadas de pan remojadas en leche, canela y ralladura de limón, rebozadas, fritas y bañadas en sirope. Su textura es suave y masticable, como un pudín.
2. Torrija de Vino Tinto: Esta es la forma más tradicional de comerla en Madrid. El pan se remoja en vino tinto dulce y luego se fríe, lo que le confiere un rico aroma a vino y un dulzor intenso.
¡Muy dulce! 😂 ¡Pero con solo un bocado sabe a la de la abuela!
Dato curioso: Más que una pastelería
Las "pastillas para la garganta" de los cantaores flamencos
A mediados del siglo XX, este era un punto de encuentro para muchos artistas flamencos. Se dice que los cantaores venían aquí antes y después de sus actuaciones a comer una torrija remojada en vino tinto, creyendo que no solo les repondría energías, sino que también haría que sus voces fueran más roncas y resonantes.
La "Estación de Energía" de Madrid
Durante los difíciles tiempos previos y posteriores a la Guerra Civil Española, este lugar era un paraíso para muchos madrileños. Como la torrija era barata y muy abundante, muchos obreros venían aquí antes de empezar su dura jornada laboral para tomarse un chupito y una rebanada de pan frito, una costumbre conocida jocosamente como "el desayuno del obrero".
La tradición en vías de desaparecer de "pesar": En sus inicios, las rebanadas de pan no se vendían por unidad, sino que su precio variaba según el peso y el grosor. Dado que cada rebanada absorbía una cantidad diferente de salsa, los paladares más entendidos elegían la rebanada "más pesada" para asegurarse de que cada bocado estuviera repleto de salsa.
Pinocchio
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11 Abril 2026
10,0
Solo puedo opinar de la torrija. La torrija está muy rica, es grande y a buen precio, el sitio pequeño y anticuado. El resto de comida sin probarla pero tapas de las de siempre sin más. El café nada destacable. El ambiente "el de bar de toda la vida" y el servicio ese día dejó un poco que desear (quizás tuvimos mala suerte).
Nuria Acosta
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11 Abril 2026
6,0
Un sitio típico y digno de visitar.
Angel Burgos
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09 Abril 2026
10,0
Comí las torrijas más ricas después de las que hacía mi abuela. Lugar típico de Madrid. Vale la pena!!!
graciela maria seoane
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08 Abril 2026
10,0
La experiencia no estuvo mal.
El tiempo de espera fue demasiado largo en la puerta, se notaba que en cocina no daban abasto con tanta comanda.
Los camareros la verdad que ni tenían simpatía ni se preocupaban por el cliente, en cambio la chica que tomaba comandas, un 10 por ella.
En cuanto a las torrijas, estaban bien ricas, aunque para mí gusto, demasiado líquidas y demasiado almíbar, lo que hace difícil que una sola persona se la termine entera.
Autentico sabor castizo, un referente y melancólica sitio.
Cada vez que nuestros pass nos llevan por en centro de Madrid, nos pasamos a por unas torrijas de vino con un chato 🍷 auténtico, el café muy bueno. En pocas palabras muy cercano acogedor e histórico.
mauryicvc V
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07 Abril 2026
8,0