Una auténtica sidrería asturiana en Madrid, de ambiente informal y distendido.
Lo que nadie puede perderse es su merluza a la sidra y el cachopo, además cada día, guisos tradicionales de temporada.
Hemos comido tres personas en las mesas de la entrada, las cuales no admiten reserva, pero el servicio es más rápido y la carta es similar a la del salón. El servicio está muy atento y totalmente entregado a sus clientes. Destacamos, especialmente, el trato de Álvaro y Sara. La comida está exquisita y el cachopo es su especialidad. Además, dada la presencia de un alérgico en la mesa, el cocinero tuvo el gran detalle de servirle personalmente. Sin dudarlo, repetiremos encantados. Además, la relación calidad precio es excelente.
Fuimos a comer 8 personas, la atención fue buena y el trato excelente,,y la comida,fue muy buena, desde los chorizos a la sidra, la ensaladilla rusa, las alcachofas y sobre todo el cachopo la carne super tierna. Restaurante recomendable tanto para comida como para cena