Entramos al restaurante como si hubiéramos entrado por casualidad en una escena de película.
Lo primero que notamos no fue el olor a comida ni el murmullo de las conversaciones, sino al hombre de la mesa. Rodeado de compañía, pero aparentemente a kilómetros de distancia. Su postura lo decía todo: hombros ligeramente hundidos, mirada vacía, como si estuviera físicamente presente pero mentalmente residiera en otra parte. Las conversaciones fluían a su alrededor, pero él no parecía realmente formar parte de ellas. Sin tensión, sin dramatismo. Solo una indiferencia casi artística.
Nuestras miradas se desviaron aún más.
El cuadro de la pared estaba ligeramente descentrado. No ligeramente torcido, sino lo suficiente como para hacer que la mente protestara suavemente. Una explosión de color, energía ardiente, pero colocada como si la precisión fuera una sugerencia evasiva.
Y allí estaba el cable.
Un bucle solitario colgando del techo. Sin rumbo. Sin luz, sin función, sin explicación. Simplemente presente, como si nadie se hubiera molestado en ocultarlo, o como si a nadie le importara.
Como si eso no fuera suficiente confusión visual, allí estaba el refrigerador.
Una presencia grande, llamativa e innegablemente fea. No sutilmente oculta, no integrada, sino orgullosamente exhibida. Como si proclamara sin pudor: sí, yo también pertenezco a este lugar. Estéticamente cuestionable, prácticamente innegablemente indispensable.
Todo parecía un poco inacabado. Un poco descuidado. Un poco… español.
Pero entonces llegó la comida.
El primer bocado dejó claro de inmediato que la apariencia era completamente irrelevante. Sabores plenos y cálidos. Profundidad, suavidad, perfección. El tipo de plato donde la conversación se detiene de forma natural. Donde simplemente te miras con ese silencioso reconocimiento: esto está realmente bueno.
Ofrecido por el personal, que fue muy servicial y amable. Aplausos.
Allí estábamos.
Rodeado de un cuadro que no prestaba atención a la simetría, un hilo sin propósito, un hombre que parecía estar sentado sin estar realmente allí, una nevera sin ningún sentido del estilo y platos que delataban una dedicación absoluta.
Y, de alguna manera, todo parecía perfecto.
Esto es España. Nos encanta.
Robbert Willems
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15 Febrero 2026
10,0
Hemos cenado muy bien. Todo casero.
Recomendable
Alejandro Collado
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08 Febrero 2026
10,0
Lugar perfecto para compartir momentos tanto con un buen arroz como con una cerveza bien fría
Beatriz Perez
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07 Enero 2026
10,0
La comida está fabulosa, a destacar los torreznos, el pulpo, las croquetas de rabo de toro y el arroz de bogavante. Además, el trato es exquisito… muchas gracias a los camareros Pablo y Mireia
Nacho Mayol
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26 Diciembre 2025
10,0
Muy buena experiencia. Muy buena atención. Muy buena comida. Muy buena relación precio-calidad. Totalmente recomendable.
Jaume Mata Calaf
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20 Noviembre 2025
10,0
Muy buen restaurante para comer en el pueblo de Ayora.
Los camareros muy amables y la comida es casera y muy rica. Buen precio, abundante y algunos platos muy elaborados.
Por decir algo negativo, fui un sábado noche y los platos tardaron muchísimo, quizás estaban saturados o tuvieron algún problema en cocina, pero finalmente la espera mereció la pena.
Recomendado el pan bao, de 10.
Rafael Cabello López
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25 Octubre 2025
8,0
Hazte un favor y visita este encantador restaurante en Ayora. El servicio es inigualable. El personal se preocupa de verdad por tu experiencia. La comida es absolutamente increíble; todo lo que probamos se derretía en la boca. Soy intolerante al gluten y se desvivieron por ofrecerme sustitutos para que mi experiencia fuera completa. ¡Lo recomiendo encarecidamente!
David Weiler
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19 Octubre 2025
10,0
Hemos comido 8 personas con reserva previa. Atención y servicio estupendo, tanto Samuel como el resto de compañeros han sido muy atentos. Hemos probado dos arroces, el de bogavante y el de pulpo con sobrasada, sencillamente buenísimos.
Sin duda repetiría si volvemos por la zona. Muchas gracias por la atención prestada.
FRAN ORTOLA ROMANS
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18 Octubre 2025
10,0
Increíble! Llevaba tiempo queriendo venir y por fin he conocido su comida.
Inmejorable comida y mejor servicio!
Encantos y deseando volver!
Marina Casado Pereñiguez
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19 Septiembre 2025
10,0
Todo riquísimo,cuando vuelva a Ayora repetiremos sin duda.
Maria Del Mar Hermosilla
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31 Agosto 2025
10,0