Por fin!!!! Prueba conseguida.Despues de llamar muchas veces y no poder reservar comimos en el Sordo, y no nos defraudo. La paletilla de cordero estaba espectacular, si pasas por el valle de Ricote, no lo dudes.
Edgar Mallebrera Garcia
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28 Marzo 2026
8,0
Acudimos allí ,con parte de la familia murciana que tenemos, el sitio es precioso cuidando los detalles con un gran salón donde se respira gusto. Nos atendieron rápido y pasamos a mesa, atendieron comando de niños primero mientras los mayores nos decidimos por una carta de tapas que tiene los fines de semana,si no hay carta con mucha variedad con carne de caza. Los niños un caldito casero con pelota que estaba espectacular, luego pasamos a las tapas,croqueta,tosta, empanadilla de faisán,taco etc...
Toda una sorpresa y una descubrimiento en todos los aspectos, es sin duda un sitio para visitar si os encontráis por la zona.
Los postres no fueron menos,y entre tarta de queso,tarta de la abuela y una torrija celestial.
Terminamos una cena excelente.
Sin duda nosotros volveremos.
Rafael Pérez Merenciano
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23 Marzo 2026
10,0
Uno de los imprescindibles de la Región de Murcia
Pedro Rivera
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21 Marzo 2026
10,0
El mejor sitio a nivel calidad que te puedes encontrar en el valle de Ricote
Nicolás Fuentes Turpín
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20 Marzo 2026
10,0
Sorprendente cocina en un inimaginable lugar.
Santiago Sanz
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11 Marzo 2026
10,0
Muy buena experiencia gastronómica en este restaurante, buena selección de tapas y buenos platos con un toque personal. El servicio y el locas destacan por su trato y buen ambiente.
Daniel Morcillo
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11 Marzo 2026
8,0
Que los restaurantes de pequeñas poblaciones sean un aliciente para visitar zonas concretas supone para la gastronomía el riesgo y el mérito de encabezar el tirón que debe ayudar a que la economía local crezca.
Desde hace muchos años la primera propuesta de Jesús Ortega y Marina Tomás ha pasado a las manos de la tercera generación, capitaneados por esa fuerza de la naturaleza que es Jesús Ortega “El Sordo”, que han convertido al pequeño local en un excelente restaurante, premiado con diversas distinciones en guías nacionales, con una carta muy centrada en la caza y el mundo micológico, con un sobresaliente servicio, y una más que interesante carta de vinos.
El domingo 8 de marzo volvimos a disfrutar de este restaurante vivo, que si bien mantiene una carta muy fiel a su tradición, añade, a modo de sorpresa, platos que semana a semana, conforme las estacionen van aportando nuevos productos, muestran la estacionalidad del mercado.
Las patatas con talvilla y queso quard es un buen ejemplo de como convertir lo cotidiano en asombroso. Un plato para comenzar sencillo, pero repleto de aroma y sabor con la inteligencia de dotar a las habas pequeñas, con su piel incluida, en un bocado que sorprende y hace del aprovechamiento culinario regla fundamental.
Los clásicos de la casa permanecen en plena forma, así que un Julen Guerrero para continuar. La sencillez de un buen pal de molde tostado, un solomillo de cerdo y una personal reinterpretación de la holandesa hacen que este bocado navegue por los años con una juventud envidiable.
La impresionante empanadilla de faisán deja al comensal con la mente orbitando en cómo algo tan minúsculo puede ser así de placentero y amplio de sabor. Una lección de lo que significa guisar con conciencia.
Así mismo la albóndiga de Arsubanipal es un compendio de historia. Nueces y granada para realzar como soporte líquido a una albóndiga que parece un manual de mediterraneidad.
Lo del guiso de pochas con oreja y morro de cerdo es otra de esas lecciones de bien guisar. Alguna piparra para que el contraste clásico del encurtido alivie la boca que recibe un controlado empujón de grasa bien querida. El guiso como demostración de que la modernidad suele estar apoyada en el pasado.
El variado de setas es gozoso y generoso. Guisadas casi matemáticamente, con un punto en boca muy meloso que no trata de ocultar la personalidad de cada una de las variedades que incluye el plato. Los últimos coletazos del invierno. La naturaleza alegrando, sosegadamente, a quien mira con atención el paisaje.
Para concluir un solomillo de venado con ese vino que fascinó al mundo de los zares rusos y a quien no es zar ni es ruso: El fondillón alicantino. Salsa dulce que no peca de dulzor, sino que presta una dulzura que hace que la carne de caza remanse su rusticidad.
Un poco de queso al romero en vez de postre.
También se probó una quesadilla, maravillosa, y una hamburguesita de angus. Los infantes también hacen camino gastronómico.
De la estupenda carta de vinos probamos algunas buenas cosas. Un blanco Toscano de la zona de Poggio, elaborado por cantina Chiara Aurora, delicado y que se fue abriendo hasta mostrar su personalidad serena y limpia. De Jumilla el interesante 6 meses de Finca la Gatera, una fresca monastrell con buenas notas de frutas rojas. Algún copa de un buen Ribera que tenía la casa por copas, y una Pinot Noir francés.
Precios absolutamente comedidos. 5 pax 240€.
Imprescindible reservar y dejarse aconsejar por ese jovencísimo jefe de sala que es de un simpatía y brillantez memorables.
Notable experiencia dominical.
Antonio Gras
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09 Marzo 2026
10,0
Deliciosa comida, la recomiendo mucho..
Adam Raj
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01 Marzo 2026
10,0
La comida muy buena, bien presentada y el camarero de la barra un encanto
Angel M. Naranjo Cabrera
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25 Febrero 2026
10,0
Un “debe” si vas por Murcia. En el pueblo de Ricote, un sitio sorprendente. Cenamos a base de tapas y fue una gran experiencia. Volveremos…
Carlos BS
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30 Enero 2026
10,0