Un oasis rural en plena ciudad, inmerso en jardines y bañado por un lago.
Cocina sello La Máquina, donde degustarás los clásicos y los nuevos platos innovadores. Arroces, pescados, mariscos de las lonjas españolas, así como las carnes nacionales, son solo algunos de los afamados platos de la casa.
Nuestra premisa,
¡Hacer lo bueno como ya no es costumbre!
Experiencia inolvidable.
Desde que entramos, nos encantó el ambiente: un oasis con jardines, lago y rincones cuidados que te transportan fuera de la ciudad. La decoración y la luz natural hacen que cualquier comida o cena se convierta en un momento especial.
La atención del equipo fue impecable: atentos, amables y profesionales, capaces de recomendar platos según nuestros gustos. Chema, Alexadra, y Esther! Gracias por la atención que nos dieron!
La cocina está a la altura de su reputación. Destacamos especialmente las carnes maduradas que estaban perfectamente cocinadas. Todos los ingredientes se notan de alta calidad, con sabor auténtico y bien elaborados.
Los precios son acordes con la calidad y el nivel del restaurante.
En resumen: un lugar precioso con excelente gastronomía y servicio, perfecto para disfrutar en pareja, familia o amigos. ¡Repetiremos seguro!
El rape de tripa negra es magnífico. Perfectamente hecho y jugoso. Qué lujo!!.
El ambiente es fantástico. Me lo imagino en verano…
El servicio impecable. Amable, diligente y profesional. Gracias Chema y Ana por vuestro cariño. Es un plus a la comida.
Muy buenas las mollejas de ternera, el canelón XL, espectacular el helado de vainilla.
El servicio muy bueno, Joaquín y Benjamin se encargan de que los comensales estén muy bien atendidos.
Enhorabuena.
Volveremos
Hace años que no disfrutaba de un servicio excelente ni de una calidad inmejorable.
Camareros a la antigua usanza y un menú inmejorable además del lugar que es maravilloso.
Precios ajustados a la calidad del servicio y no excesivos.
Ideal para comidas de amigos, familia, parejas, con una carta deliciosa, una atención de primera y en un grato local -lo de los niños hay que mirarlo, Herodes a mí lado sería un santo-.