El chocolate de este sitio es el mejor que he probado.
Los churros no están aceitosos.
Cada vez que vamos a Madrid, repetimos desayunos en el mismo sitio.
Cristina32
.
02 Marzo 2026
10,0
Churros y chocolate imperdibles!
Maria Rangel
.
01 Marzo 2026
10,0
Sitio de obligado paso. Depende de cómo los pilles, las porras pueden estar un poco tiesas (nos ha pasado las dos últimas veces). Sólo por su historia merece la pena visitarlo. Eso sí, se están quedando con todos los locales cercanos (debe ir bien el negocio).
Antonio Cerviño
.
01 Marzo 2026
10,0
Chocolate rico, churros aceptables (aunque sin azúcar). Eso sí, hay que esperar MUCHO. repito, mucho. Salvo que vayáis a horas suertudas, os vais a comer fácilmente 30-40 minutos de espera.
Martin Luna
.
01 Marzo 2026
6,0
No hay absolutamente nada más en los churros, lleno de aceite, el chocolate está bien.
Thiago Del Barco
.
01 Marzo 2026
6,0
El chocolate esta de muerte, los churros y porras no se yoo.
David de la Rosa
.
01 Marzo 2026
10,0
Lugar histórico súper bonito y con unos churros y chocolate de vicio . Altamente recomendado.
Retratería Del Cabo
.
28 Febrero 2026
10,0
El chocolate y los churros excelentes. El café, regular. Mucha gente. Servicio excelente
Ana Magraner
.
28 Febrero 2026
8,0
Es de esos sitios que debes probar para comparar, no los considero los mejores churros y chocolate que he degustado ni de cerca , pero estando en Madrid hay que probarlos.
En pleno corazón de Madrid, a pocos pasos de la Puerta del Sol, encontramos la mítica Chocolatería San Ginés, fundada en 1894 y convertida en todo un emblema de la ciudad. Entrar en ella es sumergirse en una atmósfera única, con mostradores de mármol, paredes verdes y fotografías que evocan más de un siglo de historia. El protagonismo, sin embargo, se lo lleva su chocolate espeso y aterciopelado, siempre servido bien caliente, ideal para acompañar con sus inconfundibles churros y porras: crujientes por fuera, tiernos por dentro e irresistibles al paladar.
Uno de sus grandes atractivos es que permanece abierta las 24 horas, los 365 días del año, lo que la convierte en el refugio perfecto tanto para desayunar como para reponer fuerzas después de una noche de fiesta. El servicio es rápido y atento, y cada visita deja la sensación de haber participado en una tradición madrileña imprescindible.