Una experiencia gastronómica y personal maravillosa. Mi mujer y yo desde que éramos novios en estos últimos 30 años nos hemos visitado en varias ocasiones en varios aniversarios en las distintas ubicaciones que han tenido tanto el anterior propietario que era un encanto cómo actualmente que lo regentan su hija junto con su marido. Comida francesa de calidad bien escogida. Una carta precisa sin recargos injustificados y qué hace que la experiencia sea sencilla pero maravillosa. El servicio inmejorable el ambiente una maravilla. Evidentemente volveremos. Sí tengo que poner una pega y no tiene nada que ver con ellos es algo que a veces no entiendo y me refiero a que a sitios de este tipo la gente aparezca con niños pequeños. Cuando digo niños pequeños no me refiero a un bebé que evidentemente tendrás que llevarlo y atenderlo soy padre y lo entiendo. Me refiero cuando llevan a niños y niñas de edades qué podrían estar mucho mejor con algún otro familiar mientras sus adultos disfrutan de una cena especial y romántica. Me dedico a la enseñanza a lo que me refiero más que nada porque al final estos niños lo único que hacen es molestar con sus conversaciones correteos y molestias habituales de niños que para colmo no suelen estar bien educados. Pero ahora viene la clave de mi crítica a esta parte que insisto no tiene nada que ver con el restaurante. Puesto que últimamente lo he visto en otro tipo de restaurantes que no está pensado por sus menús para gente menuda. De hecho los niños en concreto de ese día no comieron prácticamente nada por qué habrá que entender que un niño no se pide un paté y menos unos caracoles franceses. Es cierto que a los niños hay que ir educándolos en la gastronomía en el paladar pero eso se hace inicialmente en casa y no en un restaurante donde lo único que hacen es quejarse de que no les gusta la comida y molestar. Hay otros sitios donde disfrutar en familia y de una buena comida variada pero este no es el lugar adecuado.
Antonio Guillén Parra
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22 Marzo 2026
10,0
muy buena atención, servicio exquisito, recomendable, nos gustó mucho a mí marido y a mí, ☺️👍. Oh là là.
Elisa
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19 Marzo 2026
10,0
Precio correctísimo, 40 € comensal.
La prudencia es un atributo que suelen practicar los humildes y que, con frecuencia, ofrece resultados inteligentes. En Chez Marcel, restaurante que lleva más de treinta años en tierras murcianas y que ha pasado por dos ubicaciones distintas, saben bien que los alardes suelen desbordarse; por ello practican la contención. Ofrecen platos tradicionales de la gran cocina gala, pero no recetas de complejidad excesiva ni artificios tomados de recetarios sofisticados, sino preparaciones que pueden manejar con honestidad y con un resultado magnífico.
En una hermosa casa de madera prefabricada, situada en plena huerta y con pocas mesas, Chez Marcel juega a lo seguro. Porque ofrecer buenos patés, estupendas quiches lorraine o alguna de sus variantes, caracoles a la bourguignonne, un gratinado marino o diversas carnes donde el pato ocupa un papel estelar es reconocer que no se pretende proponer una mesa de lujo deslumbrante, sino la franqueza de una mesa popular. Una mesa repetida mil veces, sí, pero que siempre resulta placentera cuando se vuelve a probar.
Varias cosas llaman la atención en el trabajo que se realiza en Chez Marcel. La primera es la corrección y mesura de los precios que proponen para sus platos y bebidas. La segunda es la capacidad de manejar, con poco personal y sin que se note, un comedor que suele llenarse, sobre todo en días festivos, sin que por ello se descuide ningún detalle. La atención en sala es cuidadosa y gentil, mientras que la cocina mantiene una regularidad que rara vez defrauda.
Tuvimos la fortuna de llegar a primera hora este domingo. El restaurante abre sus puertas a las dos de la tarde en punto, lo que nos permitió charlar con quien hoy ejerce como cabeza visible de la sala y comprobar que la gentileza que allí se percibe no es un simple artificio.
Mientras se revisa la carta llega una copa de cassis con espumoso como bienvenida, un gesto sencillo que invita a recorrer con calma las posibilidades del menú.
A la mesa llegan primero dos patés caseros, con un único inconveniente: están demasiado fríos. Se agradecería que se sirvieran ligeramente atemperados. Su sabor, sin embargo, es indudable. El de pato y foie resulta delicado, mientras que el de carne de ciervo posee un carácter más marcado. Son patés que se comen en pequeños trozos, no de los que se extienden fácilmente, pero revelan una mano experta que domina bien el punto de elaboración.
Poco después aparecen dos porciones de quiche, delicadas y jugosas, que transmiten ese amor tan característico de la cocina francesa por la nata como conductora de los sabores. Una responde a la tradición clásica de bacon y queso; la otra combina queso azul con nueces. Ambas resultan francamente deliciosas.
Los caracoles a la bourguignonne cumplen con solvencia. Aunque el tamaño de los gastrópodos no sea descomunal, el conjunto de mantequilla, ajo y perejil resulta seductor y anima inevitablemente a mojar pan en el jugo que queda en el plato.
El gratinado marino de merluza y gambas, envuelto en una generosa bechamel que se dora bajo el calor del horno y el queso fundido, resulta igualmente convincente. Aquí no se busca un pescado de cocción milimétrica, sino un conjunto sabroso y reconfortante, bien ligado por una de las grandes salsas clásicas.
Para terminar llegan dos platos principales: ciervo en vino tinto y pavo relleno con castañas. La jugosidad de la carne de caza convierte el primero en un plato plenamente estacional y muy placentero, mientras que el delicado relleno del pavo aporta un equilibrio fino y sabroso.
Sorprende la ausencia de una pequeña tabla de quesos, algo hoy sencillo de mantener gracias a técnicas de conservación como el envasado al vacío. El recorrido concluye con dos postres correctos —tarta de chocolate, avellanas y dátiles, y una tarta de queso— quizá las propuestas menos emocionantes del menú.
La honestidad que respira la casa y la amabilidad de su personal hacen de Chez Marcel un lugar muy recomendable. Conviene reservar, ya que el número de mesas es reducido.
antonio gras
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16 Marzo 2026
10,0
La primera vez que hemos ido y seguro que volveremos!
Todo increíble ☺️
Maria Arnaldos Sanchez
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14 Marzo 2026
10,0
Servicio amable, eficiente y de alta calidad a buenos precios, con platos deliciosos y una gran variedad de vinos, en un ambiente tranquilo y agradable entre los huertos de Murcia. Muy recomendable.
Servicio amable, eficiente y de alta calidad a buenos precios, con platos deliciosos y una gran variedad de vinos, en un ambiente tranquilo y agradable entre los huertos de Murcia. Muy recomendable.
Guillermo León Suárez Castellanos
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14 Marzo 2026
10,0
Excelente cocina francesa, cocktail de bienvenida estupendo. Buen ambiente y servicio. Recomendable.
Rafael Francés Márquez
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04 Marzo 2026
10,0
Quería probar algo distinto y me encanto, muy buena la atención y el ambiente!
Nadia Rossi
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17 Febrero 2026
10,0
Comida francesa de 10. Un ambiente tranquilo y acogedor con un servicio magnífico.
Lydia Fernandez
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15 Febrero 2026
10,0
Se come muy bien, el ambiente muy agradable y acogedor, parece que estás en el salón de tu casa y el trato muy personal.
Carlos solbes
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14 Febrero 2026
10,0
Excelente restaurante en la huerta de murcia, ambiente muy familiar , el dueño del restaurante muy pendiente en todo momento de sus clientes. Comida muy buena, sobre todo los quiché de todos los sabores, aunque especial mención el que lleva queso azul
Ramon Pg
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08 Febrero 2026
10,0