28/02/2026: Hoy tocaba celebrar la ocasión en uno de los sitios que más están destacando del momento, Soy Kitchen del chef Julio Zhang.
Empecemos por el principio:
La bienvenida es cálida, la hostess muy amable nos acompaña a la mesa e incluso nos deja cambiarnos a otra, que nos era más cómoda.
Enseguida nos sentamos y viene otra compañera para preguntar qué queríamos de beber y si queríamos vino. Timing fenomenal.
Luego se acercó el maître para tomar la comanda y sugerirnos alguna recomendación.
Finalmente, nos decidimos por los siguientes platos:
A) El tuétano acompañado de pan chino. 10/10. Muy rico, y te sugieren que lo tomes como un untable con el pan chino. Tiene ciertas notas que te aproximan a una bolognesa con toques asiáticos.
B) El xialong bao de cerdo y gambas. 8/10. No está mal, pero no sorprende, simplemente cumple.
C) El ban mian; fideos salteados con steak tartar. 10/10 súper umami. Deliciosos, y el aliño que preparan a base de piparra les da un toque brutal, eso si, 26 euros por una ración bastante pequeña para 2 personas. Lo que no quita que te dejara salivando.
D) El Chili crab, una barbaridad en todos los sentidos. Es enorme, gran cantidad y además te dan todo el equipamiento necesario para ponerte manos a la obra. Me gusta especialmente que en un sitio refinado y de categoría, te hagan mancharte las manos y trabajar el producto, lo hace más entretenido y te recuerda lo delicioso que es un plato, que no tiene grandes sorpresas, pero que la salsa es un diez absoluto que le va que ni pintado.
He de decirles que la hostess se merece el mayor de los reconocimientos, muy risueña, y muy pendiente, reponiendo el vino en cuanto faltaba una gota.
Por último, pasamos a los postres y, ante la duda, preguntamos por alguna recomendación, eligiendo el mochi de tarta de queso con el helado de mango y el lingote de chocolate con piña y helado de lichi.
Con el primero de ellos salimos bastante descontentos pues, a pesar de que la masa del mochi estaba muy bien trabajada y fina, el relleno a queso era muy suave y en general, el sabor de los frutos rojos eclipsaba el resto. El helado de mango muy bueno. Lo que me ha parecido ridículo ha sido la proporción, el tamaño, pensar que te cobran 8 euros por un mochi, uno sólo siendo dos personas, de tamaño bocado salseado con frutos rojos, no es plato de buen gusto.
En segundo lugar, el helado de lichi no aporta nada, un sabor muy plano e incluso soso, y el lingote pues honestamente, ni fu ni fa, el chocolate está bueno pero la piña a penas se aprecia. Si tuviera que calificarlos serían un 4 y un 6.
Resumen:
El establecimiento está fenomenal, el ambiente también, el servicio tiene mucho margen de mejora si quieren llegar a ser estrella michelin, simplemente sonriendo y contagiando esa sensación de acogida o bienvenida ganarían mucho (ahora sólo la hemos apreciado en la hostess y en la camarera jovencita que nos recomendó los postres y cuando retiraba platos nos preguntaba que cómo íbamos). La comida salada estupenda y los postres algo flojillos que no están a la altura.
Todo ello por un ticket medio, incluyendo vino de 80€ por cabeza.
Desde mi punto de vista, ahora mismo el local es un punto de encuentro que debes visitar por su cocina salada, en especial el chili crab, el tuétano y los fideos pero le queda mucho recorrido y en especial bastante más atención al detalle para ser estrella y estoy seguro de que llegará.
10/02/2026: Deliciosa velada para celebrar nuestro aniversario, una cena para detenerse, escuchar los sentidos, saborear cada bocado y disfrutar de un sorprendente menú degustación que no te dejará indiferente.