Bar Adriatico en A Coruña

8,1

Basado en 215 opiniones encontradas en 2 webs


tendencia

191
De 1.600
en A Coruña
46
De 323
Otras cocinas españolas en A Coruña

Los clientes comentan sus platos de...

cafe tapas pinchos pincho

El restaurante

Todos sus comensales veneran las exquisita cocina de este restaurante, se encuentra en A Coruña, no te perderás al ir a buscarlo porque su ubicación es excelente.

La amplitud de su carta es la justa y necesaria para un restaurante de este estilo, los críticos opinan que la cocina es muy buena.

Sus precios y su comida harán que quieras venir a este restaurante todos los días, sus precios no son elevados y su comida lo merece, el restaurante te pone facilidades para pagar, tanto en efectivo como en tarjeta o tickets restaurante.

Reserva tu mesa con antelación para que no te lleves sorpresas al acudir al restaurante.

La decoración del restaurante invita a quedarse largas horas, comida e instalaciones hacen que sea perfecto para venir con los peques, vas a llevarte un buen recuerdo de este restaurante.

lo mejor es ver las fotos que han publicados en sus redes sociales.

Puntuación y opiniones

Opiniones Nota
Google 226 9
Opiniones Nota
Tripadvisor 0 2

Restaurantes similares en A Coruña

8,1
463
Opiniones

Buena Sombra

18/01/2026: Muy buena la comida y el trato del personal.
06/01/2026: Buena comida, puntualidad, rapidez y muy amable la camarera
8,1
440
Opiniones

Cosecha 81

07/04/2026: Buen sitio para ir a tapar. El problema es que es pequeño
02/04/2026: Hay días que parecen escritos de antemano, como si alguien hubiera decidido que todo saliera mal para empujarte, sin que lo sepas, hacia el lugar correcto. Nuestra idea inicial era ir a Pulpeira de Lola (la antigua de Melide), pero sin reserva y con una espera de aproximadamente una hora —y solo en terraza— decidimos cambiar de plan. Probamos suerte en Taberna da Pénala, pero tras echar un vistazo a la carta en la entrada, no terminó de convencernos. Siguiente intento: A Nova Lanchiña, pero según internet estaba cerrada. Eran ya las 14:35, con el cambio al horario de primavera-verano, y empezábamos a pensar que no encontraríamos nada que realmente nos apeteciera. Entonces surgió la idea de As Lanchiñas. Otro intento. Otro error. Cerrado. Así fue como acabamos entrando en Cosecha 81. Y, como pasa a veces, los planes improvisados resultan ser los mejores. Sin reserva, preguntamos si había mesa y nos acomodaron sin problema. El comedor estaba a medio llenar —o medio vacío, según se mire—, lo que nos dio buena espina desde el principio. Pero la verdadera sorpresa llegó con la carta: todo nos apetecía. En un primer momento nos vinimos arriba y pedimos la focaccia negra de pulpo con velo de queso ahumado y el mini “hot dog” de churrasco como entrantes, además de bacalao y risotto con cigalas para compartir. Fue entonces cuando el camarero, con muy buen criterio, nos advirtió que era demasiada comida y nos ayudó a ajustar el pedido. Siguiendo su recomendación, decidimos prescindir de la focaccia. El mini hot dog llegó primero. Era sencillo, pero no lo era. Estaba muy rico, de esos platos que no pretenden impresionar y acaban haciéndolo. Después, el bacalao y el risotto. Hubo un pequeño error —un trozo de papel de horno olvidado bajo el bacalao—, un detalle casi invisible que, sin embargo, recordaba que todo esto, al final, lo hacen personas. El vino blanco fue otro acierto total, gracias al consejo del camarero, que supo guiarnos perfectamente hacia una opción afrutada que encajó muy bien con nosotros. Un detalle que nos sorprendió muy gratamente fue que, en la zona de bar, por cada consumición servían una tapa de callos. En muchos sitios, cuando te sientas ya a comer en el restaurante, ese tipo de detalle desaparece. Sin embargo, en Cosecha 81 también nos la sirvieron estando en mesa y pidiendo para comer, algo que la verdad se agradece mucho y marca la diferencia. Los postres estaban ricos, aunque sin sorprender especialmente. En cuanto al servicio, fue bueno en líneas generales, aunque hubo algún detalle mejorable: el camarero joven estaba algo despistado o quizá más pendiente de una mesa cercana de cuatro personas. Además, el camarero que nos atendió y nos recomendó tanto la comida como el vino, en un momento dado se sentó a comer en otra mesa de unas ocho personas, lo que hizo que el ritmo del servicio se resintiera ligeramente. En conjunto, la experiencia fue muy positiva. Cosecha 81 nos ha dejado la sensación de ser un sitio con potencial para convertirse en un habitual. De hecho, no tiene nada que envidiar a restaurantes como Lagar da Estrela o El de Alberto en A Coruña, donde conseguir mesa suele ser una misión complicada. Salimos de allí con la extraña certeza de haber encontrado un lugar sin haberlo buscado. Como si el día, con todos sus desvíos, hubiera estado conduciéndonos exactamente hasta ese punto. Volveremos. Porque a veces no se trata de elegir bien, sino de dejarse llevar… y acertar sin querer.

Cómo llegar al restaurante

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