02/01/2026: Actualizo mi reseña porque mis dos visitas aquí han sido muy diferentes.
En mi primera visita (septiembre), la experiencia fue realmente excepcional: ambiente elegante, platos exquisitamente elaborados y un servicio preciso y cálido. El ritmo fue fluido, las recomendaciones fueron muy atentas y el equipo hizo que la velada se sintiera como en un Ritz en todos los sentidos.
En mi visita más reciente (esta semana), llegué casi al final del horario de cocina (me dijeron que el servicio de comida terminaba sobre las 19:30) y pedí con gusto y puntualmente. El camarero fue amable y claro con los horarios. Sin embargo, después de pedir, esperé entre 35 y 45 minutos sin ninguna novedad significativa mientras atendían las mesas cercanas. Pregunté a un encargado de sala y a un gerente, y solo después de contactar a un gerente superior me enteré del problema principal: mi pedido nunca se registró en el sistema, por lo que nunca se imprimió ni se envió.
Una vez que llegó la comida, fue un placer: croquetas de jamón, burrata de Puglia, brocheta de pollo kimchi, además de una copa de Santo Syrah, manzanilla y un espresso doble. Sin embargo, la falla operativa y la falta de comunicación proactiva perjudicaron significativamente la experiencia. No estaba lleno, y el retraso podría haberse solucionado con un simple registro, transparencia y una rápida recuperación.
Este es un comedor icónico con un gran potencial para ser consistentemente de primera clase, pero la consistencia importa, especialmente a este nivel. Espero que la gerencia ajuste el proceso de fin de servicio para que los futuros clientes no tengan la misma frustración.
15/11/2025: Visité El Jardín del Ritz en mi último día antes de ir al aeropuerto, y resultó ser la despedida perfecta de la ciudad. El ambiente era elegante y tranquilo, con ese encanto característico del Ritz que invita a detener el tiempo. El servicio fue atento y el personal hizo que todo pareciera sencillo.
La comida tenía una presentación impecable y estaba llena de sabor; justo la experiencia que uno espera en su último día en Madrid. Me fui sintiéndome relajada, apreciada y, sinceramente, un poco mimada.
Muy recomendable para cualquiera que busque una experiencia gastronómica memorable y refinada en el corazón de Madrid.