Los mejores restaurantes de otras cocinas españolas en Piedralaves
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8,3
805 Opiniones |
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Taberna Merche, España
Piedralaves
16/01/2026: Una tostas que quitan el sentido, todo riquisimo😋😋😋
10/01/2026: He ido esta mañana con dos niños y hemos salido encantados!!! Los desayunos buenísimos y el asesoramiento perfecto!!! Las chicas muy majas. Estaba todo riquísimo y nos han atendido rápido. Soy muy cafetera y no tomo café en todos los sitios pero tengo que decir que el café estaba también muy rico! Cuando pase por Piedralaves pararé seguro! Gracias!!!
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8,0
2020 Opiniones |
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La Bodeguilla
Piedralaves
19/01/2026: Las croquetas caseras muy ricas la atención de 100
06/01/2026: Comida riquísima, el lugar es muy bonito y con mucho encanto, el personal es atento y eficaz, y la relación calidad precio es perfecta, no debes irte de Piedralaves sin conocer este restaurante
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7,7
366 Opiniones |
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Hostal Rural Mainz
Piedralaves
15/01/2026: Los torreznos buenísimos
Relación calidad precios de 10
07/01/2026: Cabrito después de larga espera: Crudo, algo bastante desagradable para el paladar y con difícil arreglo. Atención poco profesional por parte del personal masculino
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7,2
536 Opiniones |
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El Barril Del Olvido
Piedralaves
05/01/2026: Unas cervezas y algunas raciones de toda la vida. Muy recomendable
25/12/2025: Ambientazo, atención muy cercana. Con jueguitos y cositas para los más peques de la familia
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6,6
620 Opiniones |
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Restaurant Posada Quinta San Jose
Piedralaves
11/01/2026: Nos gusta el Valle del Tiétar y Piedralaves es una joya dentro de la cabecera de la Comarca.
Lo mejor: las vistas y los WC (uno dentro y otro fuera).
Lo peor: la inexactitud entre los enunciados de los platos y la realidad, la escasa cantidad de los mismos y el vino servido con el menú, inferior a uno de tetra brik. Mejorable: el servicio al cliente: 1.- más rapidez entre plato y plato, 2.- Voluntad de solucionar el descontento de los comensales, ofrecer alternativas cuando los platos decepcionan. No ir solo a cobrar el servicio dejando que un solo cliente se marche para no volver.3.-y realizar postres artesanales/caseros de calidad ya que muchas veces en lugar de culminar un buen menú, por no ser naturales o semi-industriales, lo terminan empeorando.
Lo mejor: la variedad (si tienes suerte en la elección de los platos, puedes salir contento, pero si no atinas, puedes salir pensando que has pagado 14 euros por un menú de 8 euros). Sugerencia: la posada admite animales de compañía, pero a los usuarios del restaurante les extraña verlos allí dentro. Pongan un cartel a la entrada y dentro del restaurante avisando de que se admiten mascotas. A muchos nos agradan y evitan sorpresas para los usuarios que solo van a comer.
10/01/2026: Entramos solo al restaurante con apetito y salimos con una experiencia espiritual: la iluminación súbita de que el hambre también puede sobrevivir a un menú completo por 14 euros de escasas raciones. Lo que no sabíamos es que íbamos a asistir a un simposio práctico sobre la reduflacción, con demostraciones en vivo y raciones conceptuales.
No habríamos escrito esta reseña —palabra de comensal moderado— si, al pedirnos nuestra opinión, la camarera no hubiera hecho ese elegante giro de cuello mirando a otro lado e ignorando por completo lo que le decíamos.
El local, estratégicamente ubicado en medio del camino castellano hacia Plasencia, es más quinta que castillo y bastante más discoteca ochentera que posada tranquila para yantar. La música, alta y fiestera, impide escuchar al comensal de al lado, lo cual quizá sea una ventaja si ese comensal también está preguntándose dónde ha ido a parar su comida. Punto muy a favor, eso sí: los servicios públicos, impecables, limpios, relucientes, probablemente el espacio mejor alimentado de todo el establecimiento.
La experiencia culinaria se inauguró con una ensalada verde con frutos secos. O eso decía el enunciado. La inflación, al parecer, ha declarado persona non grata a las nueces, almendras y avellanas, sustituidas por cuatro quicos y tres medios cacahuetes, junto a mini galletas saladas y un puñado de cereales de desayuno, como si el plato dudara entre ser ensalada o tazón de hotel. Algo de lechuga, 2 o 3 tiritas de cebolla morada, espíritus de remolacha de bote y 4 rodajitas de tomate albino —ese que no vio el sol ni de lejos, quizá creció bajo un pino— y todo regado con un sirope afrutado de azúcar que convierte el conjunto en lo que debería haberse llamado, con honestidad, tiesa ensalada calórica.
Después llegó el plato conceptualmente fuerte: el rabo de toro. No hablamos aquí de una cocción lenta y minimalista, sino de una reducción física real. Donde uno espera entre 300 y 400 gramos en crudo, aparecieron 3 diminutas piezas que juntas no alcanzaban ni los 200 gramos, el extremo más delgado de la res más escuálida jamás seleccionada. Si el diámetro habitual ronda entre 5 y 8 cm, aquí nos movíamos en el rango del rabo de toro infantil, entre 3 y 5 cm. Un homenaje a la austeridad llevado al límite del hueso y en lugar de meloso, bien reseco.
El vino del menú merece mención especial: diluido en gaseosa se vuelve tragadero, lo cual probablemente sea parte de su diseño original.
Hubo un tiempo en que uno salía de un restaurante con la satisfacción de haber comido bien, de haber descubierto un lugar al que querer volver, como a casa. Aquí salimos pensando seriamente en ir a por unas buenas hamburguesas, no por gula, sino por supervivencia.
Por último el desinterés del servicio ante el descontento del cliente, el escurrir el bulto, el no dar la cara ni estar dispuesto a solucionarlo disponiendo de gran variedad de platos, aunque visto el muestrario, poco aprieta el que mucho abarca.
Caminante o peregrino, pasa de largo, adelante y sigue tu camino. Aquí no repondrás fuerzas para llegar a tu destino.
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