Los mejores restaurantes con terraza en Castelló de la Plana
|
No califica |
|
AL-ÁNDALUS tetería y restauración oriental
Castelló de la Plana
08/07/2024: Decepcionante. Es un simple Kebab, toda la carta ha cambiado y no tiene nada que ver con lo que era. No os fijéis en las imágenes, ha cambiado todo.
|
No califica |
|
La Tasqueta de Marañon
Castelló de la Plana
25/09/2025: Clara la mejor camarera que pasara por marañon 📞
|
No califica |
|
Meeting Point Beer University
Castelló de la Plana
17/05/2024: PÉSIMO, pedimos un combo que solo trae alitas y patatas y pasados 45 minutos preguntamos y que todavía tardarían 20 minutos mas, lo malo es que nadie nos aviso que había retraso, que es lo suyo, la verdad muy mal servicio.
|
No califica |
|
Exotic Café
Castelló de la Plana
03/01/2026: Si quieres un buen cafe, este es el sitio.
Las camareras super agradables y el chico joven también.
RECOMENDADO 100%
02/01/2026: El mejor café de Castellón y servicio excelente
|
No califica |
|
Restaurante Capri
Castelló de la Plana, 20-30€
05/01/2024: Reservé para el Roscón
Viernes 5 enero y llegamos y había cerrado el restaurante
Vergonzoso
No nos avisaron
Nos dejaron colgados 9 personas
|
No califica |
|
Restaurante Freiduria Chus
Castelló de la Plana
30/06/2025: Acudí a este establecimiento con la esperanza de encontrar una propuesta culinaria honesta y bien ejecutada, pero lamentablemente, la experiencia fue decepcionante en múltiples niveles.
En primer lugar, el ambiente distaba mucho de ser acogedor: la velada adquirió tintes casi teatrales por la irrupción de un individuo en actitud groseramente impropia, lo que degeneró en una escena tensa que el personal no supo o no quiso gestionar con la diligencia esperada. El tono general de la sala era incómodo, desprovisto del sosiego que uno busca en un restaurante donde —presumiblemente— el eje debería ser el disfrute gastronómico.
Pasando a lo culinario, el nivel fue, por decirlo con suavidad, insatisfactorio. Productos básicos como el pan con tomate y alioli, ofrecidos a 4,50€, no justifican ni por calidad ni por técnica un precio tan desorbitado. La escarola servida como si fuese lechuga romana evidenció una falta de atención a la verdad en carta y, peor aún, una textura y frescura deficientes. Las croquetas, lejos de ser cremosas y bien emulsionadas, contenían trozos de jamón tan grandes y mal integrados que más parecían residuos que ingrediente.
La ausencia de Coca-Cola, sustituida sin previo aviso por Pepsi, denota una falta de consideración elemental hacia el comensal. Más grave aún fue el olvido de un plato —chipirones— que no solo se retrasó más de una hora, sino que además requirió de nuestra insistencia para ser mínimamente atendido. Cuando finalmente llegaron, el resultado no compensó en absoluto la espera.
Por lo demás, la mayor parte de los platos estaban insípidos, secos o directamente mal elaborados. El resultado fue que, a pesar de haber consumido varios platos, nos marchamos con una sensación de hambre, frustración y una factura difícil de justificar, especialmente considerando la mediocridad general del producto ofrecido.
El servicio, si bien no fue grosero, sí nos pareció disperso, errático y poco atento. En conjunto, una experiencia que resulta desaconsejable, no solo por el precio desproporcionado, sino por la sensación general de descuido y falta de profesionalidad.
28/05/2025: Fuimos 4 a cenar, pero el restaurante, con una lógica que desafía el espacio-tiempo, decidió alimentar solo a dos. No sabemos si era un homenaje a “Los Juegos del Hambre” o si simplemente estaban entrenando para un campeonato de “¿Adivina quién come hoy?”.
Los primeros dos platos llegaron puntuales, calientes… y solitarios. Los otros dos nunca llegaron. Bueno, sí: llegaron a nuestra imaginación, y ahí siguen, humeantes y deliciosos. Preguntamos qué pasaba y nos respondieron con la velocidad y entusiasmo de un koala en siesta.
Para amenizar la espera, nos dieron el clásico maridaje de silencio incómodo con caras de “no sé, no es mi mesa”. Un dúo exquisito.
Lo mejor de todo: al final intentaron cobrarnos como si hubiéramos comido todos. Por un momento creí que nos estaban vendiendo aire gourmet o emociones comestibles.
Recomendado solo si quieres experimentar el ayuno intermitente sin avisar, o si te gusta jugar a “restaurante fantasma” en la vida real.