Los mejores restaurantes de cocina asador en Castelldefels

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8,1
1387
Opiniones

Urartu al foc


Castelldefels
23/02/2026: La calidad de las carnes es buena,el servicio si hay pocos comensales bien sino dan pena. Las parrilladas el timo del siglo, se supone que llevan 1.5kg de carnes,si llegan al kilo mucho es,en parrillada para dos : una entraña justita ,el churrasco lo mismo,chorizo criollo 2 morcillas 1 y alitas de pollo una y media,el pan mejor no pedir te cobran 1,20 por menos de un cuarto de baguette. En fin no volveré .
21/02/2026: Esta bien tema comida y todo, (repetiria dentro de un tiempo). Personal amable.

7,0
443
Opiniones

Cal Tremolins


Castelldefels, 45-60€
23/02/2026: Decepcionante. Mal servicio y personal poco cualificado y mal educado. No están preparados para servicios de grupos grandes. Tardaron mucho en servir la comida. Pides bravas con salsa a parte y te dicen que es una exquisitez, que para eso vayamos al magestic. Les recuerdas las comandas porque tardan mucho y te llaman pesada a la cara. La comida sin más. No lo recomiendo para nada.
15/02/2026: Muy buen sitio para ir, como siempre.

7,0
4930
Opiniones

Restaurante UY


Castelldefels
21/02/2026: Comida deliciosa, la atención inmejorable, un sitio a cual sin duda volveré!
20/02/2026: Carta muy extensa pero una comida absolutamente mediocre. Todo muy básico, sin ningún tipo de cocinado ni 'chispa'. No lo recomiendo. No volveré.

6,8
969
Opiniones

Brasayleña - Ànecblau


Castelldefels, 20-30€
01/03/2026: Estamos terminando de comer y nos ha parecido un sitio excelente. Las carnes son todas muy ricas, gustosas y tiernas y las guarniciones muy completas. El trato del personal es muy bueno, educados y muy agradables. Johann nos lo ha hecho todo muy ameno. Sin duda, repetiremos.
26/02/2026: Fuimos a Brasayleña Ànecblau con expectativas normales de un rodizio brasileño: buena carne, servicio dinámico y variedad constante. La realidad fue completamente distinta. El famoso “all you can eat” funciona más como una estrategia para llenarte de acompañantes que como una experiencia real de carne ilimitada. Te traen una avalancha de guarniciones desde el inicio para que te sacies antes de que aparezca lo que realmente importa. Y mientras esperas la carne… esperas y sigues esperando. La lentitud fue tan exagerada que los acompañantes se enfriaron en la mesa antes de que llegara algo decente. Cuando finalmente empezaron a servir, no fueron platos llenos ni porciones generosas. Fueron pedacitos mínimos, trozos tan pequeños que el mesero encargado parecía servir como si la carne saliera de su propio sueldo. Además, él mismo decidía la cantidad que te cortaba y no dejaba espacio para que pudieras pedir más si así lo querías. Las porciones eran tan limitadas que, aunque fuera “ilimitado”, en la práctica no lo era. Irónicamente, esa tacañería probablemente nos salvó de algo peor. La calidad fue lo más preocupante: salchichas con sabor a gasolina y carne claramente vieja, sin sazón y con un olor que levantaba sospechas incluso antes de probarla. El sabor a carne pasada se percibía al instante. No era algo subjetivo; era evidente. Mi madre tuvo que quejarse con el encargado porque el servicio era desesperadamente lento. En cualquier restaurante brasileño de este estilo deberían circular varios meseros al mismo tiempo ofreciendo distintos cortes. Aquí no. Después de la queja, empezaron a servirnos únicamente a nosotros, ignorando al resto de los clientes en el salón. Un movimiento inútil, porque la calidad seguía siendo la misma. Incluso cuando ya estábamos levantándonos para irnos, apareció otro corte “nuevo” y, con solo acercarlo a la mesa, el olor dejaba claro que no estaba fresco. No estuvimos ni una hora en el local. Aun así, nos hicieron pagar 78 euros por unos pocos pedazos de carne en mal estado y salchicha con sabor a combustible. El encargado se disculpaba mientras nos cobraba por un servicio que claramente no recibimos. Cero soluciones reales. La ironía es que el restaurante se llama “Brasayleña” y, con lo que menos cocinan ahí, es con brasa o leña, porque lo que llegó a nuestra mesa definitivamente no sabía a parrilla fresca. Terminamos con miedo a una intoxicación en un país extranjero. Mi padre pasó el resto del día acostado, con náuseas y ganas de vomitar, y eso que apenas probó pequeños trozos. No quiero imaginar qué pudo haber pasado con quienes comieron más cantidad. Mala calidad, lentitud extrema, porciones ridículas y una experiencia que deja una pésima primera impresión. No lo recomiendo en absoluto.


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