Taberna con historia seeia mi descripción. Tienen una carta variada con presentación cuidada y en general de calidad aunque algunas cosas fallan. Uno de los camareros jóvenes fue muy amable, pero otro más mayor (el que toma las comandas) fue un borde.
Muy caras las bebidas y un poco ruidoso.
Este es un bar castizo de Madrid al que fuimos el día 22 de abril de 2026 siguiendo un vídeo de ruta de tapas madrileñas de instagram
Nos apetecía comer un postre y
la camarera, muy agradable y simpática, nos recomendó una de las especialidades de la casa: la torrija
La torrija deleitó nuestros paladares y nos dejó saciados a ambos. Con su textura cuajada y su bola de helado encima, esta receta casera y tradicional de hace unos 200 años nos
dejó sorprendidos
Un postre delicioso y muy recomendable 💯😋
Éramos un grupo de seis y hemos comido muy bien. Pedimos unas croquetas de jamón que estaban cremosas y con mucjis trocitos de jamón. Luego cuatro personas pedimos el principal de cocido y no fuimos capaces de terminarlo. Dos personas pidieron huevos rotos con jamón y comentaron que estaba exquisito.
Experiencia agridulce.
Es la taberna más antigua de Madrid. Desde 1786. Y por tanto tiene un encanto único, se huele la vejez del lugar y la autenticidad. Pero no todos los platos están en el mismo nivel.
Los huevos rotos están buenísimos. Pero las bravas son malísimas, parecen patatas con tomates fritos. Sin gracia alguna. Hasta tanto punto que pedimos salsa Tabasco para dárseles gracia.
Parece un sitio que vive un poco de lavas, pero de ambiente auténtico.