Un restaurante para disfrutar de las buenas vistas mientras saboreas la cocina mediterránea más cuidada y pensada para que saborees una exquisita experiencia.
La comida estaba muy rica, pedimos menú del día; unas tostas con ensaladilla rusa que estaban divinas, de segundo un pollo con patatas y salsa de queso que estaba bien pero era realmente poco y el pollo bastante escaso. De resto todo perfecto, la atención y el servicio del 10!
Ambiente y ideal. Música tranquila que permite conversar. Comida a precio bueno, muy bien presentada y rica. No te quedas con hambre, pero tampoco sales lleno. El personal muy amable y los baños limpios (aunque faltaba papel el día que fuimos).
Sin duda, repetiremos.