Ubicado en el barrio residencial de La Moraleja, completa su sala con dos terrazas, una exterior y otra cubierta, para que disfrutes de la experiencia mediterránea de la forma más relajada posible y en cualquier época del año.
Trato maravilloso siempre que vamos. La última vez que fuimos con nuestro perro, teníamos reservado en la terraza acristalada y como hacía mucho calor, nos dejaron estar dentro sin poner ninguna pega por el perro (de tamaño grande) y hasta le pusieron agua. Pequeños detalles que marcan la diferencia. El personal siempre es muy amable y atento.