Siempre un acierto, las gambas plancha un clásico que no falla. Todo bien, algún pequeño mal entendido con un camarero y algo largo el tiempo entre los platos principales y la carta de postres. Compensado por el cordial recibimiento y buenos detalles de uno de los propietarios, siempre atento y muy agradable. Toda la comida muy buena, calidad en los productos. No es un sitio barato, más bien un poco caro pero se paga agusto. Volveré
Germán C H
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02 Febrero 2026
10,0
Organizamos un evento de más de 50 personas y nos atendieron sin ningún problema.
Carlos López V
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31 Enero 2026
10,0
Fuimos a comer en pareja. Había reservado 3 semanas antes
Nos pusieron en terraza, ambiente ruidoso, típico salón de bodas
La comida calidad precio por debajo de lo que se paga.
Las gambas exquisitas. La lubina seca y acompañada de champiñón de bote.
El equilibrio lo encuentras en la carta de bodega que ofrece
Solicitamos la cuenta en tres ocasiones y pagamos en barra
Típico para ir en masa pero no para celebrar nada especial
Aurora Flores
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31 Enero 2026
6,0
Un icono del bien hacer, donde el servicio, la atención y la comida es excepcional
Jose Luis Uceda Aragoneses
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27 Enero 2026
10,0
He comido en este restaurante durante muchos años, decenas de veces, y durante mucho tiempo fue un lugar de referencia tanto para mí como para la gente de mi entorno. Siempre lo recomendé por el servicio profesional, el ambiente cómodo, las mesas bien separadas y la facilidad de aparcamiento. Era un sitio al que apetecía volver y llevar a gente.
Sin embargo, desde hace ya varias visitas, no solo una, vengo arrastrando una sensación creciente de desequilibrio entre lo que se paga y lo que se recibe. Esa sensación se ha ido repitiendo hasta el punto de que, tras nuestra última comida, se ha confirmado definitivamente. Hoy por hoy, para mí y para mi entorno, ya no es un restaurante de referencia.
No es una cuestión de pagar caro. Cuando uno come bien y todo está a la altura, nadie protesta. El problema aparece cuando el precio sube, pero la ejecución, las raciones o el cuidado del producto no acompañan, y uno empieza a salir del restaurante pensando que ha tirado el dinero.
En nuestra última visita, cinco comensales con un precio por persona de 113 euros, pedimos expresamente dos raciones de tartar de atún y dos de chuletas de cordero, precisamente para que todos pudiéramos disfrutar de lo que se supone que son platos destacados de la casa. No era un pedido puntual, sino una elección consciente para compartir y probar bien ambos platos.
El resultado fue muy decepcionante. El tartar de atún rojo, con un precio de 30 euros por ración, llegó prácticamente congelado, con una textura más cercana a un granizado que a un tartar. Al haber dos raciones, no se puede hablar de un error aislado. A ese precio, y en un restaurante de este nivel, no es aceptable.
Algo similar ocurrió con las chuletas de cordero lechal, también a 30 euros la ración. En ambos platos aparecían piezas finales del chuletero, muy pequeñas, algunas del tamaño de una moneda de dos euros. Ese tipo de piezas puede tener sentido en un bar o una tasca con precios mucho más bajos, pero no en un restaurante que cobra ese importe por el plato. A ese nivel de precio, lo razonable es servir chuletas completas, no restos presentados como ración.
Y lo más importante es que esto no ha sido un hecho aislado. Es la culminación de varias visitas en las que ya habíamos salido con la sensación de que el restaurante se ha encarecido simplemente porque puede hacerlo, apoyándose en que sigue llenándose los fines de semana, pero perdiendo el equilibrio que antes lo hacía especial.
El servicio sigue siendo correcto y profesional, incluso dejamos propina, pero una cosa no quita la otra. Salir con una factura tan elevada y con esta sensación de decepción no es razonable.
Escribo esta reseña con total respeto hacia Chema y Óscar, cuyo esfuerzo y dedicación conozco desde hace años. Precisamente por eso creo que este tipo de reflexiones deberían tomarse a bien. Cuando un cliente fiel deja de considerar un sitio como referencia, no es por capricho, sino porque algo se ha ido desviando con el tiempo.
Ojalá sirva para reflexionar y recuperar el norte que hizo de este restaurante un lugar al que realmente apetecía volver.
Pienso que El Sala ha bajado bastante la calidad y, además, ha subido los precios en comparación con hace unos años. Las gambas siguen estando buenas, como siempre, pero los postres ya no son lo que eran.
Eso sí, el ambiente continúa siendo agradable, con mesas amplias y un parking donde se aparca estupendamente, lo cual sigue siendo un punto a favor
Leticia Rodríguez
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26 Enero 2026
6,0
Excelente lugar en la sierra para comer, ambiente acogedor, servicio al detalle, buena comida, la unica pega que he detectado es una botella de mahou del atletico de madrid, por lo demas es uno de los mejores lugares donde comer o cenar. Excelente el servicio del chico del parking.
Cercopiteco Alondra
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25 Enero 2026
8,0
Un clásico de la sierra madrileña para disfrutar del mar.
Sin duda un lugar especial para disfrutar de gastronomía selecta del mar y de la sierra.
Calidad/precio óptimo. Pide con criterio y déjate asesorar para no equivocarte, sin duda la atención al cliente esta por encima de la media.
JG-RR
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22 Enero 2026
10,0
Dicen que la caña mejor tirada es la de Madrid y que el agua del grifo de Madrid es la más pura de España. Y también que el mejor pescado y el mejor marisco de España está en Madrid. Pues todo eso es verdad en el Restaurante Sala de Guadarrama, en la Sierra de Madrid.
Ideal para cerrar negocios y comidas en familia, vale para todo... no te dejará indiferente. Eso sí: Prepara la cartera porque engaña... no es tope lujo pero pagas la calidad de lo que comes.
Fernando Aldeguer
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18 Diciembre 2025
10,0
PROFESIONALES, desde que entras en el restaurante, te recibe, Óscar,la cocina , buena presentación y mejor sabor, y después , en ésta ocasión, Nicolás y Mateo, ponen el broche de oro. Muchas gracias.
Isabel S
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13 Agosto 2025
10,0