Una experiencia gastronómica para saborear la zona del Delta del Ebro y sus proximidades. Un menú que tiene como hilo conductor la tierra del Delta y cada etapa del viaje está perfectamente decorada con algún icono a gran tamaño de un lugar emblemático de las tierras del Ebro y con un plato principial más alguna tapita adicional para hacerlo más redondo. Estuvimos casi cuatro horas almorzando y se hizo corto. El personal todo de 10 en cuanto a conocimiento de los platos y amabilidad. ¡También fantástica la visita del chef a la mesa, Fran López, toda una estrella pero que habla con toda la sencillez del mundo a los comensales!
Hay algunos platos de traca y pañuelo a lo largo de probablemente más de veinte platos o miniplatos durante el menú degustación. El postre recordando el incendio que sufrió Pauls divertidas y frescas, la falsa navaja con base de alga nori espectacular, el aceite propio una delicia, el chapadillo de anguila muy sabroso, los macarones de limón con un toque ácido y dulce muy bien encontrado, la gamba roja- albahaca era tan buena que nos habríamos comido cinco!
El plato de lubina salvaje con los guisantes del Maresme muy fino y el muelle en dos cocciones se deshacía en la boca deliciosamente. Como pequeña nota de lo que no nos hizo el peso, decir que no le encontramos en el canelón de chocolate ningún atractivo especial ni en estética ni en gusto de la bechamel de Amaretto ni del sabayon de canela y realmente creemos que hay que darle una vuelta pues parecerían el postre principal y todas las demás eran mucho mejores -incluso el menú no era mucho mejor- incluso echarían en falta-. La espuma de chocolate con toffee de fruta de la pasión fue para nosotros mucho mejor.
Elias Casals
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22 Marzo 2026
10,0
Siempre impone acudir a un restaurante con estrella Michelin. Por qué? Pues, como comensal, no estar a la altura de unas viandas tan elaboradas, sin apreciar los ingredientes de primerísima calidad utilizados. Por parte de la cocina del local, no elevar la cocción de las "estrellas" a un nivel incomprensible de digerir. Nada más lejos de la realidad. De las opciones en la carta, el menú escogido fue el clásico. Opción más asequible a nuestros bolsillos, sin renunciar a unos bocados sabrosísimos. Tanto los aperitivos de bienvenida, como el resto de platos, delicadamente presentados, sin perdida de esencia, y sabor íntegro. Steak tartar de ternera, canelón, corvina y un arroz bomba de chipirones, con toques de mahonesa de kimchi que daba un toque de fusión de aquí y de allá. Sin olvidar sendos platos de postre. El servicio en sala es delicado, exquisito, refinado y atento. La mesa está situada en una estancia muy curiosa. Las raíces de un ficus centenario tapona en su totalidad una ventana del local. Se adentran hasta el interior de la misma, dando un grado de humedad natural a los extensos estantes repletos de botellas de vino. La villa, el paraje y el jardín son una auténtica maravilla. Deleite y satisfacción perfecta!.
Can Palmira
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16 Marzo 2026
10,0
Personal muy atento, la presentación de los platos excelente, todo bien explicado, ha sido una comida de gustos y sabores de productos de les Terres de l'Ebre.
Se nota que cuidan hasta el último detalle,toda la comida excelente,sin duda un día para recordar .
angel martinez
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13 Marzo 2026
10,0
Una comida sencillamente extraordinaria. Cada plato sorprende por su equilibrio, precisión y creatividad, destacando ingredientes de alta calidad con una impecable ejecución. El servicio es atento y elegante, creando una experiencia armónica de principio a fin. Sin duda, una comida digna de su estrella Michelin.
Silvia Rubio Bonet
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28 Febrero 2026
10,0
Cuesta entender que Villa retiro no tenga dos estrellas Michelin y hemos visitado unas cuantas.
Es un viaje gratronómico total en el que el más mínimo detalle gastronómico, estético, de historia de la tierra te despierta todos los sentidos en el momento de degustar los platos perfectamente elaborados.
Un placer que no se puede perder.
Mercè Llobera
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14 Febrero 2026
10,0
Muy bien, muy bueno y muy amable servicio.
Jurdi Jurdi
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11 Febrero 2026
10,0
Excelente cena y fiesta de Nochevieja, correcta la comida, más las salsas y presentación que la comida en sí. Para ser una cena multitudinaria, estuvo adecuada. El servicio Excelente por los muchach@s de escuela de hostelería. Buen ritmo del diskjokey en el baile posterior a las uvas. Para repetir en la zona de Tortosa.
luis sanchez escobar
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02 Enero 2026
8,0
Una experiencia gastronómica emocionante
Disfrutar del menú degustación de Villa Retiro es mucho más que una comida: es un viaje sensorial por las Terres de l'Ebre, su memoria y su producto. Desde el primer momento, el servicio es sencillamente excepcional: elegante, cercano y atento al por menor, con un ritmo perfecto que permite saborear cada plato con calma.
El menú que degustamos, estructurado como un relato de tradiciones y territorio, ofrece una sucesión de platos que juegan con la técnica, producto y memoria gustativa. Todo nos gustó, pero existen dos creaciones que merecen una mención especial. Por un lado, el crujiente de arroz y setas con berberechos de la Rápita, trufa y codium, un plato de un equilibrio extraordinario entre mar y montaña, con texturas contrastadas y una profundidad aromática notable. Por otro lado, el agua de tomate envejecido con coliflor, piñones y aceituna Manzanilla, una propuesta sorprendente, delicada ya la vez intensa, que destaca por su pureza y elegancia. La experiencia la acompañamos con un magnífico vino blanco Gamberro 2019, fresco, expresivo y muy bien integrado con la propuesta gastronómica.
Sin desmerecer el resto de platos, todos ellos de alto nivel técnico y gustativo, Villa Retiro consolida una cocina de autor arraigada en el territorio, con identidad propia y sensibilidad contemporánea.
Josep Jorba
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14 Diciembre 2025
10,0
Disfrutar del menú degustación de Villa Retiro es mucho más que una comida: es un viaje sensorial por las Tierras del Ebro, su memoria y su producto. Desde el primer momento, el servicio es sencillamente excepcional: elegante, cercano y atento al detalle, con un ritmo perfecto que permite saborear cada plato con calma.
El menú que degustamos, estructurado como un relato de tradiciones y territorio, ofrece una sucesión de platos que juegan con la técnica, el producto y la memoria gustativa. Todo nos gustó, pero hay dos creaciones que merecen una mención especial. Por un lado, el crujiente de arroz y setas con berberechos de La Ràpita, trufa y codium, un plato de un equilibrio extraordinario entre mar y montaña, con texturas contrastadas y una notable profundidad aromática. Por otro, el agua de tomate envejecido con coliflor, piñones y aceituna Manzanilla, una propuesta sorprendente, delicada y a la vez intensa, que destaca por su pureza y elegancia. La experiencia la acompañamos con un magnífico vino blanco Gamberro 2019, fresco, expresivo y muy bien integrado con la propuesta gastronómica.
Sin desmerecer el resto de los platos, todos ellos de alto nivel técnico y gustativo, Villa Retiro consolida una cocina de autor profundamente arraigada al territorio, con identidad propia y sensibilidad contemporánea
Lumdsen
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14 Diciembre 2025
10,0
Menú degustación excelente variado. Con un servicio inmejorable y un ambiente adecuado
Ramon Urpi Torrents
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09 Diciembre 2025
10,0