La comida fue espectacular, llena de sabores auténticos y perfectamente equilibrados. Probé un tajín de cordero que estaba delicioso, acompañado de un té de hierbabuena que cerró la noche de manera perfecta.
El ambiente era acogedor y exótico, con una decoración que te transportaba a Marruecos. Además, el servicio fue excelente: el personal fue amable y atento en todo momento.Quiero destacar especialmente a la dueña, quien me trató con una calidez y amabilidad excepcionales, haciéndome sentir como en casa. Sin duda, se ha convertido en mi restaurante favorito.
Muy buena relación calidad-precio, salimos a unos 15€ bien comidos. Atención exquisita por parte de Hakima. Pedimos pastela de marisco que estaba muy buena y también la de pollo que estaba espectacular. Luego pedimos un cous-cous de ternera y cordero y tajine. Muy rico todo. El milhojas se veía irregular, al ser casero, pero estaba espectacular y también un msemen (crêpe marroquí) con chocolates blanco y negro. Para aligerar, pedimos té a la menta. No sirven alcohol. A tener en cuenta: no es fácil aparcar en la zona.
Me gustaron mucho tus comidas. Es muy difícil encontrar aparcamiento. Encontré un lugar a 500 metros y estaba prohibido estacionar allí. También nos dieron una multa de estacionamiento.
Servicio de la comida rápido y muy buena, muy amables y buen precio, ha sido buena experiencia y seguro que volveremos a comer otra vez, lo único que faltaba es un servicio rápido, y la decoración como le falta algo.