Este es un buen lugar para comer algo sencillo y disfrutar del ambiente del barrio. Estuve allí un domingo a la hora de comer. La mayoría eran clientes habituales. Algunos charlaban con sus parejas o con amigos, otros leían el periódico, disfrutaban de un café y un bocadillo, solos. No es barato ni la comida es extraordinaria, pero cumple su función, y el café está bueno.