Restaurante Gueyu Mar en Ribadesella

7,3

Basado en 1.913 opiniones encontradas en 2 webs


tendencia

34
De 104
en Ribadesella
21
De 52
Otras cocinas españolas en Ribadesella

El restaurante

Este restaurante es ideal para los amantes del buen comer, se encuentra en Ribadesella, su privilegiada ubicación es muy fácil de encontrar.

Sus habituales siempre recomiendan este restaurante por su carta, las personas que acuden siempre van a probar la comida otras cocinas españolas, sus clientes hablan maravillas de su queso.

La puntuación media es de 7.93, consideramos que sus precios son los justos para sus platos, sus precios no son más elevados de la media, para tu comodidad, ofrecen diferentes tipos de pago.

Siempre es mejor llamar al restaurante y reservar, ya que es probable que se llene.

Te sentirás cómodo con la decoración del local, aún en invierno, es el restaurante perfecto para ir con niños, no tenemos dudas de que saldrás del restaurante con un buen sabor de boca.

El restaurante ha logrado una puntuación de 7.93, podrás ver sus platos en las fotos que tienen en las redes sociales.

Horario
  • lunes: 13:00
  • martes: 13:00
  • miércoles: 13:00-17:00
  • jueves: 13:00-17:00
  • viernes: 13:00-17:00
  • sábado: 13:00-17:00
  • domingo: 13:00-17:00

Puntuación y opiniones

Excelente producto y un servicio atento y sincero. Muy recomendable comprar latas y patés para llevar, ya que no las encontrarás iguales en ningún supermercado.
Más comentarios
en Google
.
11 Enero 2026
10,0
Cuando el prestigio se sienta a la mesa y el comensal queda de pie Güeyu Mar es un restaurante que ya no se presenta, se impone. Su nombre pesa, su discurso está asentado y su fama le precede con la solidez de lo indiscutido. Quizá ahí resida el problema: cuando un restaurante deja de necesitar al comensal para reafirmarse, algo empieza a torcerse. La carta es escasa, no como ejercicio de síntesis, sino como mecanismo de control. Las opciones son pocas y, de manera especialmente desconcertante, no existe una oferta real de mariscos a la brasa. En un restaurante cuya identidad gira en torno al fuego, esta ausencia no se percibe como una decisión creativa, sino como una limitación deliberada. El homenaje que uno esperaba darse queda, desde el primer momento, filtrado. La situación roza lo incomprensible cuando se constata que hay bogavante para el salpicón, pero no existe la opción de llevarlo a la brasa. El producto está disponible, pero la elección no. No es una cuestión de mercado ni de temporada, sino de planteamiento. Y el mensaje es claro: aquí no se viene a decidir, se viene a aceptar. A partir de ahí, la experiencia se observa con distancia crítica. La presencia constante de conservas propias en la carta refuerza esa sensación. No se cuestiona su calidad, sino su obligatoriedad. Comer de lata, aunque sea “de la casa”, no debería convertirse en un peaje inevitable en un restaurante de este nivel, y menos aún cuando los precios prometen libertad, producto y disfrute. Se paga como si se eligiera, pero no se elige. El inicio, con un paté de sardinas de cortesía servido con un pan frito impropio del nivel que se presume, confirma que los detalles no siempre acompañan al relato. Los pimientos del piquillo a la brasa funcionan, bien ejecutados, con bonito de sus conservas. El salpicón de bogavante es uno de los mejores pases, equilibrado y bien medido. Los guisantes con cococha muestran técnica, buen pil-pil y producto. En estos platos se intuye el restaurante que podría ser si decidiera abrirse un poco más al comensal. Las angulas, correctas, dejan una conclusión incómoda: salvo ocasiones muy concretas, el resultado no justifica el precio. El sabor final depende más del acompañamiento que del producto, algo difícil de asumir en este contexto. El rey a la brasa cumple sin errores, pero también sin emoción. Correcto, que en un restaurante de esta categoría empieza a saber a poco. El queso Gamonéu, excelente. Los postres, a buen nivel, con un helado de higos especialmente logrado. El servicio mantiene una corrección distante. El sumiller aporta simpatía, aunque tan ensayada y repetida que termina resultando mecánica. Cuando la cercanía se convierte en guion, pierde credibilidad. La selección de vinos es impecable y probablemente el apartado más sólido de la experiencia. Güeyu Mar cocina bien, tiene producto y domina la técnica. Pero en esta visita deja la sensación de ser un restaurante que ya no busca complicidad, sino adhesión. Decide por el comensal, limita su libertad y confía en que el peso de su nombre sea suficiente. Se come bien, sí, pero se sale con la impresión de que el cliente es un actor secundario dentro de un relato cerrado. Y cuando un restaurante de este nivel deja de escuchar a quien se sienta a su mesa, el problema no está en la cocina, sino en la actitud.
Más comentarios
en Google
.
15 Diciembre 2025
6,0
Güeyu Mar es un restaurante que ya no se presenta, se impone. Su nombre pesa, su discurso está asentado y su fama le precede con la solidez de lo indiscutido. Quizá ahí resida el problema: cuando un restaurante deja de necesitar al comensal para reafirmarse, algo empieza a torcerse. La carta es escasa, no como ejercicio de síntesis, sino como mecanismo de control. Las opciones son pocas y, de manera especialmente desconcertante, no existe una oferta real de mariscos a la brasa. En un restaurante cuya identidad gira en torno al fuego, esta ausencia no se percibe como una decisión creativa, sino como una limitación deliberada. El homenaje que uno esperaba darse queda, desde el primer momento, filtrado. La situación roza lo incomprensible cuando se constata que hay bogavante para el salpicón, pero no existe la opción de llevarlo a la brasa. El producto está disponible, pero la elección no. No es una cuestión de mercado ni de temporada, sino de planteamiento. Y el mensaje es claro: aquí no se viene a decidir, se viene a aceptar. A partir de ahí, la experiencia se observa con distancia crítica. La presencia constante de conservas propias en la carta refuerza esa sensación. No se cuestiona su calidad, sino su obligatoriedad. Comer de lata, aunque sea “de la casa”, no debería convertirse en un peaje inevitable en un restaurante de este nivel, y menos aún cuando los precios prometen libertad, producto y disfrute. Se paga como si se eligiera, pero no se elige. El inicio, con un paté de sardinas de cortesía servido con un pan frito impropio del nivel que se presume, confirma que los detalles no siempre acompañan al relato. Los pimientos del piquillo a la brasa funcionan, bien ejecutados, con bonito de sus conservas. El salpicón de bogavante es uno de los mejores pases, equilibrado y bien medido. Los guisantes con cococha muestran técnica, buen pil-pil y producto. En estos platos se intuye el restaurante que podría ser si decidiera abrirse un poco más al comensal. Las angulas, correctas, dejan una conclusión incómoda: salvo ocasiones muy concretas, el resultado no justifica el precio. El sabor final depende más del acompañamiento que del producto, algo difícil de asumir en este contexto. El rey a la brasa cumple sin errores, pero también sin emoción. Correcto, que en un restaurante de esta categoría empieza a saber a poco. El queso Gamonéu, excelente. Los postres, a buen nivel, con un helado de higos especialmente logrado. El servicio mantiene una corrección distante. El sumiller aporta simpatía, aunque tan ensayada y repetida que termina resultando mecánica. Cuando la cercanía se convierte en guion, pierde credibilidad. La selección de vinos es impecable y probablemente el apartado más sólido de la experiencia. Güeyu Mar cocina bien, tiene producto y domina la técnica. Pero en esta visita deja la sensación de ser un restaurante que ya no busca complicidad, sino adhesión. Decide por el comensal, limita su libertad y confía en que el peso de su nombre sea suficiente. Se come bien, sí, pero se sale con la impresión de que el cliente es un actor secundario dentro de un relato cerrado. Y cuando un restaurante de este nivel deja de escuchar a quien se sienta a su mesa, el problema no está en la cocina, sino en la actitud.
Más comentarios
en Tripadvisor
.
15 Diciembre 2025
6,0
Comida excepcional, personal atentísimo restaurante caro pero calidad precio muy buena..... Algo alejado del mundanal ruido pero merece muchísimo la pena comer allí.
Más comentarios
en Google
.
15 Diciembre 2025
10,0
La calidad del producto en gueyu mar es excepcional. No es un restaurante barato pero el precio merece la pena por poder comer una materia prima de 10, cocinada de una manera excelente. Es uno de esos restaurantes que si estás por la zona tienes que visitar.
Más comentarios
en Google
.
07 Diciembre 2025
10,0
Fantástica sorpresa ESPECTACULAR! TODO....entorno...producto ...brasa...trato exquisito..sommelier (transmite su pasión por el vino..GRAN cata de vinos dulces).Felicidades por todo.Volveremos!!!
Más comentarios
en Google
.
21 Octubre 2025
10,0
Maravilloso sitio para comer, no se puede tratar mejor el pescado y las conservas.. Esa ostra, esas piparras, esa huerta, esas sardinas, ese mero y ese virrey. Ese Abel, ese Chema y ese Juan espectacular! Muy recomendable sin duda!
Más comentarios
en Google
.
10 Octubre 2025
10,0
Extraordinarias las almejas El Rey un pescado exquisito y perfectamente cocinado Un producto extraordinario y perfectamente cocinado Vale la pena ir a comer aquí
Más comentarios
en Google
.
10 Octubre 2025
10,0
Muy recomendable para disfrutar de un buen pescado y su maridaje. Tiene una terraza espectacular donde disfrutar de las vistas de la playa. El servicio es magnífico.
Más comentarios
en Google
.
08 Octubre 2025
10,0
Todo un acierto seguimos un consejo de un amigo y no nos ha defraudado con una calidad superior una vista sobre la playa, terraza protegida, personal muy cordial de trato y una carta donde la calidad está presente en todos los platos realmente merece la pena aunque puede que el precio pueda estar por encima. Aún así magnífico calidad y atención merece volver y lo haremos
Más comentarios
en Tripadvisor
.
15 Septiembre 2025
10,0

Restaurantes similares en Ribadesella

7,5
6294
Opiniones

Restaurante El Campanu

13/01/2026: Bueno resumiendo lo que más destacó entre todos son las fabes aunque todo está muy bueno. Un servicio ejemplar y una humanidad increíble, sobre todo el jefe que me ayudó a mí a mi perrita muchísimo 🐾🐾👋🙏💓. Anónimo. Thank you...
13/01/2026: Fuimos mi pareja y yo, a cenar, primero una ensalada de cogollos con ventresca, anchoa y queso, muy rica, aunque cuidando muy poco el detalle en cuanto a la presentación, de segundo besugo al horno, muy rico y fresco muy buena elaboración, a nuestro parecer algo caro, 80 euros por un besugo, y de postre frixuelo y arroz con leche, mucha cantidad pero sobretodo el frixuelo era una tortita con nata de bote sin mas. Total unos 125€.
7,5
1505
Opiniones

La Ria

23/01/2026: Fuimos guiados por las reseñas y, sobretodo, buscando un lugar en el cual aceptasen a nuestros dos perros (teckels) aunque fuera en terraza. ¡Qué sorpresa cuando nos invitaron a pasar dentro del comedor! La comida riquísima, las croquetas de jamón un 10 y el pixin al horno riquísimo. Volveremos sin duda.
20/01/2026: Comimos genial, con una sidra escanciada de manera magistral y muy rica. Salimos muy contentos y con ganas de volver. Habíamos estado recientemente en El Campanu, en Ribadesella pero en esta ocasión estaba cerrado y vinimos a este que debe ser de los mismos propietarios y estuvo también este como lo estuvo el otro.

Cómo llegar al restaurante

Su navegador no esta funcionalidad