07/02/2026: Hoy he ido al restaurante Baeza y Rufete en Alicante y la experiencia ha sido increíble. La presentación de los platos es espectacular y todo estaba súper bueno. Se nota el cuidado en cada elaboración y la excelente representación de los platos e ingredientes típicos de Alicante. Una experiencia gastronómica muy completa y totalmente recomendable.
08/01/2026: Cenamos aquí hoy y quedamos totalmente impresionados por la oferta culinaria. La cocina ofrece una clase magistral de cocina alicantina; cada plato del menú degustación estaba cuidadosamente preparado y presentado con gran esmero. La creatividad y la alegría del chef fueron evidentes en todo momento, dando como resultado una comida que parecía una auténtica oda al Mediterráneo: ¡se podía saborear la admiración por el mar en cada bocado!
Fácilmente le habríamos dado cinco estrellas solo por la comida. Sin embargo, el servicio y la gestión no estuvieron a la altura de la calidad de la cocina.
En primer lugar, el servicio de bebidas carecía de transparencia. No nos presentaron una carta de bebidas, sino que simplemente nos pidieron que eligiéramos entre champán, vino o cerveza. Cuando pedí vino (dando a entender que quería ver la carta), el encargado (de sala) me sirvió inmediatamente una copa de añejo sin consultarme. Si bien el vino era excelente, sin duda, descubrir más tarde que costaba 20 € por copa me pareció un poco presuntuoso.
En segundo lugar, el servicio de agua nos pareció excesivo. Pedimos una sola botella de agua sin gas, pero nos rellenaban las copas continuamente sin nuestro consentimiento. Al final nos cobraron "2.6 botellas", lo que nos obligó a pagar el agua que no habíamos pedido.
Finalmente, a pesar de avisar al restaurante con antelación de que celebrábamos mi cumpleaños, no hubo ningún tipo de reconocimiento. Como comensales habituales de establecimientos con estrellas Michelin, tenemos la suerte de estar acostumbrados a cierta hospitalidad en ocasiones especiales, por lo que esta total falta de gestos nos resultó una anomalía desalentadora.
En resumen, diríamos: una experiencia gastronómica deliciosa, pero la gestión y la atención al cliente requieren un refinamiento considerable para estar a la altura de la alta calidad de la comida.