Puede que el P41 Bar esté en el vestíbulo de un hotel, pero no es un bar cualquiera. El ambiente es relajado pero a la vez elegante, lo que lo convierte en el lugar perfecto para relajarse junto al agua después de un día entero caminando y explorando la ciudad.
Recomiendo encarecidamente el espresso martini: me dio la energía justa para seguir adelante y disfrutar de la vida nocturna de Barcelona. Los camareros fueron increíblemente amables, atentos y serviciales, guiándonos hacia las bebidas perfectas e incluso preparándonos algunos aperitivos deliciosos para compartir.
Si buscas un lugar para recargar energías, disfrutar de algo elaborado con esmero y sumergirte en el ambiente, el P41 Bar es una visita obligada.