Fuimos a cenar y la experiencia fue excelente desde el primer momento. El servicio fue muy atento y acogedor, nos hicieron sentir como en casa. Probamos una de las barbacoas típicas coreanas, y no solo fue deliciosa, sino también toda una experiencia.
Nos acompañaron durante toda la cena explicándonos cómo se come cada pieza, los tiempos ideales de cocción, y con qué salsa combinaba mejor cada bocado. Las salsas eran artesanas y tradicionales, y hasta nos indicaron el orden ideal para probarlas.
Estuvieron muy pendientes de nosotros en todo momento, sin ser invasivos, lo que hizo que todo fluyera con mucha naturalidad. Un verdadero lujo ir a este restaurante. Se nota que tanto los dueños como el camarero y el equipo de cocina cuidan cada detalle con mimo.
Repetiremos seguro. ¡Muy recomendable!