Visitar Noor se parece más a ir a un espectáculo que a un restaurante. Te hace preguntarte qué se necesita para pasar de dos a tres estrellas. Se utilizan muchos elementos escenográficos y el (abundante) personal está bien instruido para actuar de forma controlada, principalmente en parejas. ¿Acaso Noor ha contratado a un coreógrafo para esto? Cada plato viene acompañado de una historia. No es raro en restaurantes de alta categoría, pero al ver que la historia se cuenta en todas las mesas a tu alrededor de una manera idéntica y muy robótica, empieza a sentirse un poco distante. Que el personal no intente conectar con los comensales más allá del obligatorio "¿qué tal estaba?" tampoco ayuda. Y podría seguir mencionando el acto "obligatorio" de lavarse las manos antes de entrar al comedor (porque es de inspiración morisca), el hecho de que la servilleta esté escondida en una caja de piedra cuyas tapas los camareros quitan simultáneamente, etc. Para mí, todo esto era un poco infantil. Y, por cierto, la música de fondo (¿por qué?) estaba un poco alta.
Debo añadir que, incluso antes de llegar, recibí dos SMS, cinco WhatsApps, una llamada y dos correos electrónicos: tuve que confirmar, reconfirmar, dejar un depósito, me indicaron qué ropa llevar y cuál no, y me insistieron en que eligiera el menú días antes de mi llegada. Esto hizo que el camino a Noor se sintiera más como ir al trabajo que como disfrutar de un tiempo de ocio relajado. La espontaneidad parece brillar por su ausencia en el diccionario de Noor. Todo esto nos hizo preguntarnos después dónde habíamos acabado. Si te gusta el entretenimiento, puede que lo disfrutes, pero nosotros vinimos por la comida.
Y la comida es lo que cabría esperar de un restaurante de tres estrellas. Los platos eran muy elaborados y tenían toques complejos. Personalmente, no me impresionó demasiado, pero confío en Michelin en que, en general, no se puede encontrar algo mucho mejor.
Para terminar con algunas notas positivas, agradezco mucho que todos los extras en la cuenta tuvieran precios muy razonables. Tomamos un excelente vino local de la uva Pedro Ximénez y esta botella también tenía un precio moderado, casi barato, sobre todo teniendo en cuenta el lugar. Además, no intentan venderte platos adicionales como entrantes sofisticados, digestivos, etc. Esto es fundamental, ya que es muy común que la cuenta termine siendo más del doble del precio del menú.
En definitiva, nunca olvidaremos esta experiencia, pero no por los motivos por los que reservamos.
Wieger Fransen
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14 Marzo 2026
6,0
Comida fascinante, creatividad, conocimiento histórico-gastronómico, todo perfecto, merecidas 3 estrellas
OSCAR OJEDA
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12 Marzo 2026
10,0
Nuestra experiencia en Noor fue, en líneas generales, decepcionante.
Acudimos con mucha ilusión a su décima temporada. No es para menos tratándose de un restaurante con tres estrellas Michelin. A lo largo de los años hemos tenido la suerte de visitar múltiples restaurantes con estrella Michelin, tanto en España como en otras partes del mundo, por lo que inevitablemente, uno llega con ciertas referencias y expectativas cuando se sienta en una mesa de este nivel.
Elegimos el menú “Esencia” (195€/ persona), sin maridaje.
A nuestra llegada nos recibieron con el “ritual de bienvenida”, un lavado de manos inspirado en la tradición andalusí. Es un gesto curioso y coherente con el concepto histórico del restaurante.
El comedor principal cuenta con cocina abierta y unas pocas mesas redondas dispuestas unas frente a otras. La sala es elegante, pero la disposición hace que los comensales queden frente a frente durante toda la comida, lo que resta cierta intimidad a la experiencia. Personalmente, en restaurantes de este nivel suelo agradecer un ambiente algo más reservado.
Antes de comenzar el menú nos presentaron un surtido de especias utilizadas en los platos, para que pudiéramos olerlas y familiarizarnos con ellas. Me pareció un detalle interesante que ayuda a contextualizar la propuesta culinaria.
La comida comenzó con tres pequeños bocados (tosta de aceituna, bollo de bacalao y nabo en salmuera). La presentación era muy cuidada, pero en términos de sabor resultaron bastante planos. Ninguno logró transmitir algo especialmente memorable.
El primer plato del menú, la cuajada de gallina, fue sin duda, uno de los mejores pases de toda la comida. Muy bien ejecutado, equilibrado y con una temperatura perfecta.
El karim de pistacho tenía una presentación interesante, aunque en boca resultó correcto pero algo convencional, sin terminar de sorprender.
Las lentejas beluga estaban muy bien cocinadas en cuanto a textura, pero el plato estaba claramente dominado por el sabor cítrico del limón, cuyo protagonismo excesivo eclipsaba el resto de matices del plato.
Para cerrar la parte salada, llegaron la lubina y posteriormente el pato ahumado. Ambos platos estaban bien ejecutados, con un buen producto y una técnica correcta, pero dentro de un menú que aspira a la excelencia absoluta se sintieron, en cierto modo, convencionales. Estaban buenos, pero no transmitían la emoción o complejidad que uno espera en un restaurante de tres estrellas.
En los postres, el limón ceutí fue uno de los momentos más destacados del menú: fresco, equilibrado y muy bien resuelto. El cremoso de pasas, en cambio, volvió a situarse en una línea más correcta que memorable.
El servicio está formado por un equipo joven que transmite ganas y entusiasmo. Durante toda la comida contextualizaron los platos con sus referencias históricas, lo cual se agradece. Sin embargo, en algunos momentos el servicio se sintió algo mecanizado y excesivamente encorsetado. Se echó en falta algo más de naturalidad y cercanía.
Es importante aclarar que nada estuvo mal en nuestra experiencia en Noor. La comida fue correcta y el servicio bueno. Sin embargo, en un restaurante con tres estrellas Michelin, la expectativa es que prácticamente cada plato resulte excepcional, y en nuestro caso solo un par de pases alcanzaron realmente ese nivel.
La propuesta de Paco Morales tiene mucho mérito y su enfoque histórico es sin duda original dentro de la alta cocina. Pero precisamente por el nivel al que aspira el restaurante, la ejecución debería estar a la altura de los mejores del mundo de principio a fin, y en nuestra visita no fue así.
Nos planteamos si quizá habríamos acertado más eligiendo otro menú más largo, aunque considero que incluso el menú más corto de un restaurante con tres estrellas debería ofrecer una experiencia extraordinaria.
Ojalá esta crítica se entienda como lo que pretende ser: una opinión sincera de unos comensales que acudieron con mucha ilusión. Tras nuestra experiencia, no sé si volveremos a Noor en el futuro, y por ahora no sería un restaurante que recomendaría.
Juan de Ancos
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11 Marzo 2026
6,0
Un restaurante excepcional, comenzando por la entrada, el comedor y la decoración. Un servicio inmejorable, rápido y personalizado, donde te sientes en todo momento atendido. Tomamos uno de los tres menús que ofrecen y te lleva a un mundo de sabores y texturas diferentes. La cubertería y toda la presentación están absolutamente cuidados hasta el mínimo detalle. El karim de pistacho es una maravilla y el sabor de la lubina destaca. Muy buen maridaje de vinos que te sorprende. Una experiencia más que recomendada. Entiendes lo que es una comida en un restaurante tres estrellas, mucho más allá de la comida.
Jose Pena
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06 Marzo 2026
10,0
Visité Noor con muchas expectativas, pero la experiencia no terminó de convencerme del todo.
El inicio del menú me resultó algo plano, con sabores poco definidos. La tosta de aceituna, por ejemplo, no me transmitió el ingrediente principal, y en varios pases los sabores se superponían sin llegar a integrarse completamente. A lo largo del menú percibí contrastes muy marcados, a veces excesivos, que restaban sutileza al conjunto. En el tartar de ostra, la salsa de pimiento verde resultaba demasiado dominante.
Dicho esto, también hubo platos que disfruté mucho, como la cuajada de gallina o el karim de pistacho, donde sí encontré equilibrio, delicadeza y una ejecución afinada. La calidad de la materia prima es indudable; destacaría especialmente la lubina o la gamba roja, aunque en ésta última, el velo de tocino que la acompañaba, me pareció algo duro y poco integrado.
Un detalle que me sorprendió negativamente fue el precio del vino: una copa se cobró por encima del precio de la botella completa, algo que desentonó con la experiencia global.
El personal, muy amable y muy bien organizado, como no puede ser de otra manera en un restaurante de este nivel.
La vajilla y demás complementos, muy bonitos y bien coordinados con los distintos pases. Un aspecto muy cuidado.
En conjunto, una propuesta con personalidad y gran producto. Con momentos muy logrados, pero que en mi caso no alcanzó de forma constante el equilibrio y la armonía que esperaba, porque quizás me resultó más conceptual que gustativo
Amparo Gómez
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17 Febrero 2026
6,0
Una pasada de restaurante! Muy recomendable!
Marçal Gutiérrez
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16 Febrero 2026
10,0
Una experiencia para todos los sentidos. A nivel visual, es un lugar mágico, la espiral de madera que se eleva hacia el techo me parece maravillosa, esa vajilla en blanco negro.... A nivel auditivo, la música de fondo te transporta a las mil y una noches. A nivel gustativo, explosión de sabores. El staff super atento y amable y siempre con una sonrisa. Muy muy recomendable.
Miquel Sánchez
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11 Febrero 2026
10,0
Hemos vivido en Noor una de esas experiencias que no se olvidan…❤️
El menú Fath en Noor es un viaje sensorial a través de sabores andalusíes reinterpretados con la creatividad brutal de @paco
Cada plato es una obra de arte: delicados toques de mar, tierra y especias, presentados con una originalidad y elegancia que es poesía en cada plato.
Cada instante es mágico y armonioso.
A la llegada sorprende la fisionomía del restaurante y el barrio en el que se encuentra ubicado.
Tras dejar los abrigos. El ritual de bienvenida, lavado de manos con agua de Azahar😍
👩🏻🍳👩🏻🍳El servicio inmejorable, el propietario y creador charlando con los comensales, Joel, Omar, Diego... Todos super agradables y grandes profesionales.
Parte de lo que hace está experiencia única es que tan solo tiene 8 mesas, nosotros tuvimos la gran fortuna de que solo había dos meses ocupadas, eramos 3 comensales. Algo que es muy difícil que ocurra dado lo difícil que es reservar mesa.
🎊Hicimos el maridaje de vinos, principalmente vinos de la tierra, 9 copas de vino, 8 tipos diferentes. Cada copa única, elegante y refinada🥰
🧚🏻♀️Noor es una palabra de origen árabe que significa luz y es un nombre muy popular tanto para hombres como para mujeres en culturas árabes, simbolizando pureza, guía y conocimiento espiritual.
Tiempo de evolución, S XIX, la décima temporada de Noor❣️
🍽🍽Equilibrio perfecto de sabores, texturas y aromas en cada bocado.
Para los entrantes Poley fino pasado in rama solera 15 años, un vino fortificado de Montilla Moriles
Los entrantes, visualmente preciosos, sorprendentes y una explosión de sabores para los sentidos🤩
Comenzamos con la tosta de aceituna negra, regaliz, mahonesa de anchoa y lomo de ciervo 🥰 sobre un aliño de fondo de caza con romero❤️.
El bollo de bacalao seco con achicoria me recordó a la cocina de mi abuela Irene❤️
El último entrante, nabo en salmuera, atún y cebolla frita🥰
El primer plato: cuajada de gallina con su escabeche al azafrán, yema de huevo, dátil y caviar. De maridaje, la pretensión de Raúl Moreno, un vino de Sanlúcar.
Seguimos con ALBORONÍA helada con queso, bonito semicurado y guindilla. Su vino: Schieferkopf, un vino blanco de la Alsacia francesa.
El siguiente plato, karim de pistacho, manzana verde, chile habanero y huevas de arenque ahumadas.
Seguimos con la gamba roja acariciada con tocino ibérico y picada, maridado con un Alvear edición especial Paco Morales, Noor.
Las lentejas beluga en un fondo de verduras, wagyu crudo, limón en salmuera y pera una auténtica maravilla ❤️ acompañado por
Malvasía rosada del Valle de Orotava en Tenerife .
Tartar de ostras al vapor, espinaca, caviar cítrico y sopa de pimientos verdes maridado con un cava de bodegas Mestres, edición especial Noor❤️.
La lubina salvaje asada excepcional 😍
Vino tinto de Jumilla, la Servil Monastrel con el pato ahumado y cerezas torrefactadas❣️.
Para el postre, de Bodegas Galán, un cream de Montilla Moriles.
El postre una delicia❤️.Limón ceutí, bizcocho de hierbabuena con nieve de cilantro.
Muy bueno el cremoso de pasas de Málaga. Excepcional la sorpresa final de postres, lo dejo como guiño para que no te lo pierdas😙.
Criss
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10 Febrero 2026
10,0
El restaurante se encuentra en un barrio de clase media baja fuera del centro histórico de Cordoba, cosa algo extraña, máxime tratándose de una ciudad pequeña. Allí, se llega y se sale en taxi, El local, no muy grande, con decoración algo insulsa, buena separación entre mesas. El personal está a la altura de un tres Estrellas, quizás algo encorsetados, todo está medido y ensayado, queda un poco artificial. Intentan, que no consiguen, que vivas una experiencia inmersiva en el Al-Andalus ,a través de las historias que te cuentan, y los platos que te presentan. Pero ni las historias tienen mucho sentido, ni los platos dicen gran cosa, y ese es el gran problema. Tomamos el menú descubrimiento, y de los diecisiete platos que nos sirvieron , sólo dos estuvieron a la altura de lo que esperábamos. Hubo otros dos o tres, que algo aportaron, pero el resto, no decía absolutamente nada, totalmente planos, ni malos ni buenos. En resumen, fuimos ex profeso a Cordoba para comer en noor, y la verdad es que fue decepcionante.
ppalamo
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12 Diciembre 2025
6,0
Realmente el menú logra sorprenderte con una verdadera sinfonía de sabores y una acertada selección de vinos. Muy recomendable para una ocasión especial. Siempre se puede mejorar en algo, te ofrecen tres tipos de pan diferente, alguno no está a la altura del menú.
Lesna O
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06 Diciembre 2025
10,0