Buenos precios y buen servicio. Seguimos en la ruta de tapas por Valladolid y Martina y Soda fue de nuestros favoritos. Un ambiente un poco más tranquilo que en los bares anteriores pero con buenos precios y oferta de bebidas.
Las patatas bravas nos gustaron y su ensalada de tomate con guindillas, aceite y sal nos flipó! Repetiremos cuándo volvamos por Valladolid.
Siempre que podemos nos acercamos a este lugar, por su ubicación, cuando vamos con los peques, que al estar la plaza, están a sus anchas, así podemos disfrutar de todas las cosas ricas que ofrecen de comer, y por supuesto, por su vermú de barril y su magnífica atención.