Bonito sitio en el que está el restaurante con un gran jardín para jugar los niños. El menú del día abundante y bien. El resto de platos también bastante bien. Un bacalao exquisito. Y los postres fenomenal. Lo único a tener en cuenta a pesar de tener un gran jardín no admiten mascotas, podrian habilitar una zona para ellos y poder comer debajo de la mesa al menos en la terraza. Tener que dejar a nuestro perro en el coche no fue una buena sensación. En los tiempos que corren deberían de ser más permisivos con animales de compañía. Solo por este detalle no volveremos.
Mayforri “Mfr”
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02 Marzo 2026
8,0
Brutal. Repetiremos sin duda. Platos abundantes y muy rico todo. Pedimos menu asturiano y cabrito con patatas y nos fuimos a reventar. Un trato genial tanto con nosotros como con las peques, cercano a la vez que muy profesional. Tienen tronas para bebés y te las dejan sin ponerte ninguna pega. Nos fuimos muy muy contentos con todo en general. Enhorabuena chic@s, tanto a cocina como a los camareros😊
Viky Garcia
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20 Enero 2026
10,0
Estuve con mi familia de domingo y comimos el menú asturiano se pidió fabes y pote de primero, las fabes resbalan por la garganta un placer espectacular, el pote de fabines y berzas igual, muchos segundos para escoger y el postre yo comí arroz con leche de la abuela, este sitio es de los que respeta los sabores de la cocina asturiana volví por semana unos días después con amigos pedimos el mismo menú y me se sorprendió agradablemente el precio mas bajo.
Buen servicio personal rápido atento, local limpio mantelería de tela blanca y servilleta de tela, pocos sitios lo tienen.
Sera uno de mis sitios preferidos.
RAMON A
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12 Diciembre 2025
10,0
Que fácil es criticar sin conocer el fondo de la cuestión. Hace un año a mi gran amigo David, le diagnosticaron una enfermedad y ya no pudo volver a trabajar como a él le gustaba al 120%. David se encargaba de todo, reservas, cuadrar mesas, pelear con proveedores, repartidores, camarer@s, hasta de comprar los tuppers de plástico en los que nos llevamos la comida si sobra, y todo, para que su madre y hermanas “sólo” tuvieran que dedicarse a ponerle mimo y cariño a los pucheros y vaya si lo hacen…….porque hasta el más ignorante sabe, que por muy bueno que fuese David en su trabajo, si lo que sale de la cocina no está a la altura, un restaurante no se convierte en centenario.
David era desde hace unos cuantos años el ALMA del negocio, pero lamentablemente ya no está entre nosotros, ya no nos va a volver a recibir a la puerta de cuarterones con un “qué tal amigo???, ya te tengo preparada la mesa de siempre, la que te gusta alado de la chimenea”, ya no nos contará todas las particularidades de ese nuevo vino del que anda enamorado y quiere incorporar a la carta, “a ver qué te parece” mientras es capaz de explicarte que la etiqueta la elaboran con madera de las barricas de roble que ya están viejas en la bodega, ya no nos preguntará por nuestro padre, madre o pariente que tenemos enfermo o por nuestro hij@ que esté estudiando o trabajando fuera, porque se sabía la vida y obra de todos sus clientes, por eso lo queríamos tanto y lo vamos a echar tantísimo de menos.
Pero me asombra cuando leo o escucho comentarios “ya no es lo que era”, el cabrito fatal, en el último año, Silvia y Carmen han tenido que coger el toro por los cuernos, y vaya si lo han cogido!!!, han tenido que ponerse las pilas y aprender todo lo que hacía David sin descuidar la labor fundamental suya, que es la cocina y aún el toro no está manso del todo, pero están en ello os lo garantizo.
Animo a todo el mundo a que siga viniendo a esta casa de comidas y si algo no les agrada, que no se lo callen o lo critiquen en las redes o en el boca a boca que es tan malo casi, si no que se molesten y que pregunten por Silvia o Carmen sus hermanas o por Candela su sobrina y se lo hagáis saber a ellas, seguro que lo agradecen y tratan de mejorar, porque ninguno nacemos aprendido en esta vida y ellas están haciendo un esfuerzo enorme este último año, ese es el mejor homenaje que le podemos hacer a David, volver y si vemos que algo no nos gusta decirlo, para que Casa Edelmiro, por lo que él se desvivió, perdure en el tiempo muchos, muchísimos años más.
Y hablo con conocimiento, porque las verduras rehogadas, las patatas a la importancia y sobre todo, las fabas que me he comido hoy, estaban para llorar, igual que estoy haciendo ahora mismo a moco tendido al acordarme de mi gran amigo. Te echo de menos a diario.
Gualdi-SanClaudio
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29 Octubre 2025
10,0