23/01/2026: Hay sitios que no necesitan disfrazarse de nada. Sa Croqueteria es uno de ellos. Un local que parte de una idea aparentemente simple —croquetas— y la lleva a un nivel donde te das cuenta de que, en realidad, lo difícil es hacer lo sencillo de forma impecable.
Empecemos por lo importante: las croquetas son espectaculares. Cremosas por dentro, con una bechamel fina, sabrosa, bien trabajada, y un rebozado crujiente, limpio, nada aceitoso. Aquí no hay croquetas “de relleno” ni sabores planos. Cada una tiene identidad, personalidad y equilibrio. Se nota que hay mimo, pruebas y obsesión por el detalle. Y eso, cuando comes, se percibe al primer bocado.
El surtido es amplio y tentador, de esos que te obligan a pedir “una más” constantemente. Da igual si vas a las clásicas o te lanzas a combinaciones más originales: todas mantienen un nivel altísimo, algo que no es nada habitual cuando se trabaja con tanta variedad.
El local acompaña muy bien la experiencia. Decoración cálida, con ese punto entre lo vintage y lo acogedor, madera, luz cuidada y una atmósfera que invita a quedarse charlando sin prisas. Nada estridente, nada forzado. Un sitio cómodo, honesto, donde apetece volver.
Y aquí entra una parte clave de la experiencia: Cristian. Porque sí, las croquetas son el eje, pero el alma del sitio también se nota detrás de la barra. Cristian es, además de súper majo, un auténtico apasionado del vino. De los que disfrutan hablando de lo que sirven, de los que se emocionan recomendando un caldo, de los que te explican sin pedantería y con ganas reales de compartir.
La carta de vinos es sorprendentemente buena, muy por encima de lo que uno espera en un sitio especializado en croquetas. Hay referencias de calidad, bien seleccionadas, y se agradece muchísimo encontrarte con alguien que no solo las conoce, sino que las vive. Se nota cuando algo te gusta de verdad, y aquí se nota.
En resumen:
Sa Croqueteria es un sitio al que se viene a comer muy bien, a beber mejor de lo esperado y a sentirse a gusto. Sin postureo, sin artificios, con producto, pasión y coherencia. Un lugar que demuestra que, cuando hay cariño por lo que se hace, no hace falta nada más.
De esos sitios que recomiendas sin miedo.
Y de los que, cuando sales, ya estás pensando cuándo volver.
15/01/2026: Fuimos dejándonos llevar por las últimas reseñas y la verdad que muy bien. Camarero simpático y croquetas muy bien elaboradas.