12/02/2026: Entramos en Granada y salimos en otra época.
La primera vez que cruzas la puerta de Alexander no entras en una coctelería. Entras en una especie de universo paralelo.
Plantas por todas partes, botellas que parecen tener historia propia, cachivaches, utensilios, detalles imposibles de mirar solo una vez. Es como si alguien hubiera decidido decorar con personalidad en vez de con catálogo. No sabes si estás en un laboratorio antiguo, en un salón secreto o en la casa de un alquimista con buen gusto.
Y entonces pasa lo mejor: no hay carta.
Bueno, sí la hay… pero es el camarero.
Te pregunta qué te gusta, qué no te gusta, si prefieres dulce, ácido, fuerte, suave. Y tú, con un acto de fe absoluto, le entregas tus preferencias como quien entrega su destino. Aquí hay que venir con la mente abierta y el ego cerrado.
Éramos cuatro personas. Cuatro gustos distintos. Cuatro cócteles personalizados. Cuatro caras de sorpresa. Y lo más fuerte: todos acertaron. No hubo intercambio de vasos. No hubo “prueba el mío”. Cada uno defendía el suyo como si fuera obra propia.
El coctelero no prepara bebidas, hace experimentos con final feliz. Es como un científico del sabor, pero con más estilo y mejor iluminación.
¿Precio? Entre 13 y 15 euros.
¿Vale la pena? Absolutamente. Porque no pagas solo un cóctel. Pagas la experiencia, la profesionalidad, el viaje.
Alexander no es un sitio para “tomar algo”.
Es un sitio para dejarte sorprender.
Y eso, en Granada, es bastante icónico 🍸✨
18/01/2026: Un sitio maravilloso, una atencion personalizada al cliente y los cocktails espectaculares,tanto de sabor como de aspecto. El diseño del lugar es unico y muy especial, se te olvida que estas en granada. Nos encanto, vamos a repetir.🤎