08/03/2026: Hay un punto que a veces no valoramos en demasía, y cosiste en la entrega y afabilidad que muestran para que disfrutemos de lo que veníamos buscando.
Lo explico mejor. Al llegar al abarrotado salón del Rubio 360, la reserva que teníamos para comer el sábado 7 de Marzo no aparece por ningún sitio. Y con una calma de domadora de fieros tigres de Bengala, la encargada, siempre con una deliciosa sonrisa, no pide que mientras tomamos un algo en la terraza, ella se ocupará de que podamos disfrutar de una mesa, es cuestión de esperar un poco. Y así ha ocurrido. En un ratito, mientras disfrutábamos de unas cervezas y unos vermús, viendo como en el cercano mar se desarrollaba un campeonato del sorprendente deporte de kayacpolo, hemos oído como nos llamaban para ocupar una estupenda mesa.
Luego ha venido la comida, la atención magnífica, y la velada a continuado siendo inolvidable.
La carta del Rubio 360º es amplia, pero la cocina es eficaz y los platos, en su salida hacia la mesa, marchan a buen ritmo. Una ensalada de tomate, cebolla y ventresca, generosa en el material marino, y donde la cebolla fresca estaba deliciosa. Calamares a la romana, ricos, sin tirar cohetes. Unas almejas al ajillo, muy bien cocinadas y en las que apetece hacer barquitos de pan en el jugo para que la satisfacción sea más amplia. Tres ostras abrieron la degustación de aperitivos.
La carta de vinos se decanta , con gusto, por los blancos, y concede atención a los vinos de la zona levantina. En este caso como íbamos con amigos que venían de fuero nos hemos decantado por el Chardonnay que elabora bodegas Cerrón en su botella Remordimiento, y un Salto del Usero de bogas Monastrell de Bullas.
El plato principal un abundante arroz de tres raciones donde hemos comido 4 y aún ha queado sobre la mesa un plato sin tocar.
Amén de un bacalao con verduras.
Mientras se esperan los primeros platos aparece en la mesa un pan caliente acompañado de tomate y alioli.
Precios correctos, y los vinos cargados con justicia. Lastimas que las copas no sean todo lo vibrantes que podrían ser y quedan algo rusticas. La experiencia con las cristalerías es una tarea que debería cuidarse mucho más. La experiencia de los dos vinos murcianos ganaría muchos a poco que el cristal fuera un poco más fino.
Servicio muy atento. Cumpliendo su misión de una manera muy profesional.
5 personas: 318€.
Agradecer a la casa la deliciosa atención que nos prestaron y la habilidad para solucionar el problema de la reserva fantasma de manera tan eficaz.
Imprescindible reservar. Local muy concurrido.
07/03/2026: El restaurante tiene unas vistas privilegiadas, simplemente el hecho de comer allí ya te hace salir contento. Nosotros hemos pedido paella, no estaba mala pero no era nada del otro mundo. Es recomendable aun así ir para verlo