Me llamo Iñigo Montoya, tú mataste a mi padre. Prepárate a morir' La frase de Mandy Patinkin en 'La princesa prometida' es una de las más icónicas del cine de los últimos 50 años.
Entrar en Komo desees es como colarse sin permiso en una peli de estética retro… pero de las buenas. Nada más cruzar la puerta, en pleno Santutxu, ese barrio bilbaíno con vida propia, uno se siente protagonista de un cómic: colores con personalidad, ambiente que engancha y una sensación constante de “aquí pasa algo”.
El bar tiene ese punto jocoso y canalla que invita a quedarse, a mirar alrededor y a sonreír. Y cuando crees que ya lo has visto todo, aparece ese rincón dedicado a los libros: un guiño precioso y necesario a la cultura en tiempos en los que a menudo parece estar en peligro de extinción. Un detalle que dice mucho del alma del lugar.
En resumen, Komo desees no es solo un bar; es una experiencia, un sitio donde tomar algo, dejar volar la imaginación y recordar que todavía hay espacios que apuestan por el color, la creatividad y las buenas historias.
Y si encima te tomas un GinTonic preparado por un habilidoso barman, Sergio, la tarde se te hace fabulosamente eterna mientras te ries en silencio al darte cuenta que eres incapaz de aceptar con dignidad que tu cultura general anda algo escasa según las preguntas de uno de esos libros que descansan a la izquierda de la barra.