21/12/2025: Ayer comí en el restaurante Singularis (CaixaForum Zaragoza) tras visitar la exposición del maestro del cine español Luis García-Berlanga (1921-2010), con visitas guiadas por educadores los miércoles, sábados y domingos y con la posibilidad de una tertulia participativa tomando un café en el restaurante.
Explico a continuación, el primer plato denominado “Bienvenido Mister Green”:
Crema de fresones, tomate y albahaca, tartar de langostinos marinados en cítricos y perlas de lima.
En esta escena inaugural, el frescor y la vitalidad son protagonistas. Una crema aterciopelada de fresones, tomate y albahaca abre el telón, mientras un tartar de langostinos marinados en cítricos aporta la chispa del diálogo. Las perlas de lima estallan como inesperados giros de guión y añaden ese matiz que enriquece la trama. Como en la película de Berlanga, este plato es un encuentro entre mundos, un choque entre lo local y lo foráneo, entre el ayer y el mañana.
El restaurante tiene un ambiente armonioso y acogedor, tomé repostería artesana y un vermú en la terraza tras ver la exclusiva exposición entendiendo mejor a este director de cine que combinaba en sus películas el imprevisto, la sátira, el costumbrismo, la caricatura… El público puede aprender a realizar un trávelin con una cámara o hacer tomas continuas de “plano secuencia” por ejemplo.
El segundo plato fue “El pollo rebelde”.
Pollo de corral a baja temperatura lacado en salsa de miso y miel, acompañado de quinoa crujiente y emulsión de hierbas.
Aquí el protagonista rompe moldes. Pollo de corral cocinado a baja temperatura, jugoso y preciso, se presenta lacado con una glasa de miso y miel: dulce, salada, umami. La quinoa crujiente aporta textura y ritmo, la emulsión de hierbas refresca la escena. Un plato que juega con técnicas contemporáneas y sabores globales, homenaje al espíritu provocador de Berlanga, a su cine que cuestiona y transgrede con elegancia.
A partir de enero se realizarán también conferencias y otras actividades sobre Berlanga. El equipo hostelero ha sabido diseñar una selección de platos estructurados bajo el hilo coductor que unifica esta experiencia gastronómica con el concepto central de la vida artística de Berlanga tanto en la narrativa como en el origen del plato; tanto en la cultura de este entorno de alimentos naturales, de films y de historia cinematográfica, como con la coherencia sensorial con el sabor, el comensal, el diseño visual de la carta, la presentación de los platos y la decoración del establecimiento.
El postre se llamaba “El dulce verdugo”
Diversas texturas de chocolate 70%, gelée de frutos rojos macerados al vermut, helado de vainilla y polvo de cacao amargo. El desenlace llega con fuerza y sutileza a la vez. Un juego de
texturas de chocolate 70%, intenso y profundo, se entrelaza con un gelée de frutos rojos macerados al vermut: vibrante y complejo. El helado de vainilla aporta una caricia dulce, mientras el polvo de cacao amargo recuerda que en toda buena historia hay luces… y sombras. Como “El Verdugo”, este postre nos invita a reflexionar sobre la dualidad de la vida: la dulzura de lo vivido y la amargura de lo inevitable.
Para mí ha sido una propuesta única e innovadora con calidad del producto, calidad del servicio y calidad en la atmósfera, con conexión emocional creando momentos memorables y fidelizando al cliente generando una experiencia completa dirigida por el genial metre.
05/12/2025: Un gran descubrimiento: lugar agradable, menú muy bien presentado y gran sabor de los platos, servicio profesional y amable, nos atendieron fenomenal, precio asequible.
Volveremos seguro varias veces.