Increíble experiencia en todos los sentidos.
Trato maravilloso y calidad extrema.
Tomamos varios entrantes entre los que destacó el steak tartar, la cecina y el tuétano.
Finalizamos con un chuletón de buey con 10 años de trabajo y 135 dias de maduración que era pura mantequilla.
Hay que tener cuidado con el vino que puede disparar la cuenta, aunque tienen etiquetas a buen precio.
Abstenerse veganos y vegetarianos.
Deseando volver.
gonzalo bugallal
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22 Marzo 2026
10,0
Nuestra cuenta terminó en unos 180-185 € por persona. Solo la carne se fue a casi 800 €, con una botella de vino de unos 60 €.
La relación calidad-precio resulta muy difícil de justificar. Cuando una comida termina superando los 1.000 € para seis personas, los detalles deberían estar bastante más cuidados.
Un pan servido a la mesa tostado en exceso y duro. Después un aperitivo de crema de verduras muy buena, acompañado de un pan tipo bimbo tostado que estaba reseso.
Pedimos dos raciones de croquetas, correctas sin más, y dos de cecina que estaban buenas.
A la hora de elegir la carne pedimos orientación entre las distintas opciones. La atención fue bastante escasa: se limitó a decirnos los tipos que había y a que decidiéramos nosotros. Incluso al pedir que ampliara un poco la explicación, la información fue mínima y no ayudó demasiado a elegir. La sensación fue algo pasota.
Terminamos pidiendo carne de la llamada gran selección, en total 3,8 kg para seis personas. La carne está rica, pero sinceramente esperaba un nivel que marcara una diferencia clara que llegara a justificar todo este precio.
Los postres estaban bien y el espacio donde cenamos —las cuevas— tiene encanto.
En conjunto, una comida agradable, pero una experiencia que no termina de estar a la altura de lo que se paga.
Adrian Rey
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19 Marzo 2026
6,0
De las mejores carnes que he probado… por algo está considerado como uno de los mejores del mundo
Rosé Events and Decor
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18 Marzo 2026
10,0
Bodega El Capricho — El arte del fuego llevado a la excelencia
Visitar Bodega El Capricho es entrar en un auténtico santuario del producto y la tradición gastronómica. Cada detalle está pensado para rendir homenaje al buey y a la cocina a la brasa, con una ejecución impecable de principio a fin.
Comenzamos con una extraordinaria cecina de buey, fina, elegante y llena de matices, seguida de unos intensos chorizos artesanos a la brasa y una delicada lengua de buey escabechada, sorprendente por su textura melosa y equilibrio de sabor.
Continuamos con un magnífico steak tartar de buey, cortado a cuchillo y perfectamente aliñado, que demuestra la calidad excepcional de la materia prima incluso en crudo. Las mollejas de buey a la brasa fueron otro de los grandes momentos: crujientes por fuera y cremosas por dentro, absolutamente memorables.
El gran protagonista llegó con el impresionante chuletón de buey madurado, cocinado con una precisión absoluta: exterior caramelizado, interior jugoso y un sabor profundo que confirma la fama mundial del restaurante. Como acompañamiento, destacan los clásicos pimientos asados al carbón y las patatas fritas caseras, sencillas pero ejecutadas con perfección.
Para cerrar, un delicioso flan casero y una cremosa tarta de queso, ideales para terminar una comida redonda.
La experiencia se elevó aún más gracias a una magnífica selección de vinos: un elegante Prieto Picudo de León, seguido de un gran tinto de su impresionante bodega, perfectamente recomendado por un servicio profesional, cercano y apasionado.
Bodega El Capricho no es solo un restaurante, es una experiencia gastronómica única donde el tiempo, el fuego y el respeto por el producto alcanzan su máxima expresión. Un destino imprescindible para cualquier amante de la buena mesa.
Fernando Limon
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18 Marzo 2026
10,0
Teníamos muchas ganas de ir y ha superado todo con creces,admirable hacer lo que hacen en un sitio tan remoto la chuleta premium espectacular!!planeando la próxima. Un 10 a Enrique que nos atendió un encanto!!!merece la dicha lo que vale .
Fuimos por la fama y salimos decepcionados los 3!!! La carne no tiene para nada la calidad de lo que vale,precios tremendamente excesivos.el carpacho está rico pero nada del otro mundo,los “tiraditos” no tenían gran sabor.
Vinos de 60 euros el más barato…En resumen, el restaurante se llama capricho y le va al pelo!!
Daniel PORTO RODRIGUEZ
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15 Marzo 2026
6,0
La comida de una calidad inmejorable, si no fuese por el servicio que fue mejor aún
Aroa Carcedo
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09 Marzo 2026
10,0
Jose Gordon ha hecho de una bodega familiar, un templo gastronómico donde la carne madurada es el centro y la adoración. Para los amantes de la carne es lugar de peregrinaje fijo.
Toni M
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09 Marzo 2026
10,0
La carne estaba como era de esperar: Espectacular y la atención de Enrique hicieron que la comida estuviese de 10. Muy recomendable. Siendo exigentes, la carne podía estar un poquito más caliente.
Angel H
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23 Diciembre 2025
10,0
El Capricho (Jiménez de Jamuz, León) es mucho más que un restaurante: es un homenaje vivo al tiempo de tiempos atrás a la tierra y a una forma de entender la gastronomía del buey. La finca en la que se ubica, amplia y bellísima, transmite desde el primer momento una sensación de respeto por el entorno y por el legado que allí se custodia.Un legado que se ve y transmite con devoción y gran respeto
Uno de los grandes valores de El Capricho es su impresionante colección de bueyes alrededor de los 300 probablemente única en el mundo. Avileña, retinta, sayaguesa, morucha, alistana, tudanca, maronesa, mirandesa, parda, rubia gallega, cachena, vianesa o minhota son solo algunas de las razas ancestrales del tronco ibérico que crían., además de intentar salvar de su extinción. Animales duros dóciles, mansos, resistentes, forjados para sobrevivir a la escasez de pastos y a la dureza climática de la meseta. Lejos de la ganadería industrial, aquí se apuestan por bueyes viejos, enormes, de pechos anchos y patas estrechas, algo contrahechos, controlando la acumulación de grasas nobles para el disfrute de ellas en la mesa.
La recuperación de viñedos propios completa esta visión integral del producto. Garnacha, prieto picudo y mencía dan lugar a vinos con carácter, honestos y expresivos, que acompañan con coherencia una propuesta gastronómica profundamente ligada al territorio.
Según nos explico en un vídeo el padre de José, el Capricho La historia familiar añade aún más alma al lugar. A comienzos del siglo XX, Segundo Gordón, abuelo de José, excavó con sus propias manos una cueva en Jiménez de Jamuz para elaborar vino. Aquella bodega fue también merendero de verano, para las gentes un lugar de encuentro donde el vino fresco se servía con ensaladas de la huerta, tortillas de huevos de corral, quesos y embutidos caseros. Ese espíritu sigue latiendo en las paredes de la cueva, que hoy continúa siendo un espacio para la conversación pausada y el disfrute sin prisas.
Antes de sentarse a la mesa, resulta muy recomendable realizar una visita guiada por la finca para comprender los orígenes de la familia y la dimensión del proyecto. En cuanto a la comida, la cecina es imprescindible, la lengua sorprende por su delicadeza, y el tuétano es sencillamente descomunal: tan intenso y profundo que cualquier elogio se queda corto.
El Capricho no es solo un restaurante; es una experiencia que conecta pasado, presente y futuro a través del producto,el personal muy profesional , y José una persona cercana y comunicativa implicado en saber que te han parecido los platos solo pondría una pega a este lugar tan precioso y tan bien cuidado con cariño, y es las mesas en los pasillos, el constante ir y venir de comensales y camareros molesta cuando lo que quieres es disfrutar del plato y poner los 5 sentidos en él pero lo dicho una gran experiencia para volver y repetir
Gemma B
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15 Diciembre 2025
10,0