24/10/2025: El miercoles fui a cenar en el Restaurante del Hotel Llenaire con unos amigos. Yo ya conocía el Restaurante, pero nuestros amigos no, y quedaron encantados por las vistas y la paz que se respira en este lugar. La comida fue excelente, sobre todo el rissotto de los entrantes y el solomillo de ternera, muy jugoso y tierno. Los postres también fueron muy buenos. A destacar también el aceite de oliva virgen y el pan sin gluten, que a diferencia de otros restaurantes que sirven el tipico panecillo que a la media hora ya no se puede comer, aqui me sirvieron pan tipo payes, de dos rebanadas, muy bueno.
El servicio fue impecable., sobre todo el Maitre que ya nos atendió el año pasado y no se como se pudo acordar de mi, siendo ésta la segunda visita al restaurante. Estuvo en todo momento pendiente y nos explicó no solo la composición de los platos, sino como venían elaborados, pues tuvimos dudas a la hora de elegir los platos y el Maitre nos aconsejó muy bien, al igual que para el vino. En todo momento nos hizo sentir como en casa . siempre atento y después de cada plato se acercó a preguntarnos si nos habia gustado, pero sin agobiarnos en ningún momento. Al final nos quedamos solos en el Restaurante y en ningún momento notamos la sensación de que querian cerrar, sino todo lo contrario. Cuando nos queríamos ir viendo que estábamos solos, el Maitre nos dijo que nos tomáramos el tiempo que quisieramos, que no tenían prisa, y que aprovecharamos el momento de la sobremesa. Un auténtico profesional.
Volveremos seguro
24/10/2025: El miercoles fue mi cumpleños y decidi celebrarlo con unos amigos en el Restaurante del Hotel Llenaire. Ya conocia el Restaurante de antes , pero nuestros amigos no, y quedaron impresionados por todo. Primero por las vistas, aunque ya era casi de noche, y luego por la tranquilidad y paz que se respira en este magnifico lugar. La comida fue de primera, y todos quedamos sorprendidos por la calidad y presentacion de los platos. El aceite de oliva virgen que ponen fue exquisito. Yo comi solomillo de ternera y fue espectacular, muy tierno y sabroso. Yo no tomo gluten y me sorprendió que cuando pedí pan sin gluten, en lugar del tipico panecillo que suelen poner muchos restaurantes, y que a la media hora ya no se puede comer, el que me sirvieron fue tipo pan payes, de dos rebanadas, que no habia probado antes y estaba muy bueno. El postre tambien fue magnifico. La carta es sencilla, pero con la suficiente variedad. La atención del personal fue tambien magnifica. El camarero siempre atento , y el Maitre también estuvo en todo momento pendiente de nosotros y nos aconsejó muy bien tanto de la comida como de los vinos. Nos explicó no solo los ingredientes del plato sino también como se elaboran, y después de cada plato nos visitó a pedirnos que tal nos pareció, todo ello sin abrumarnos. Además, siendo los últimos clientes, en ningún momento nos dio la sensación de que tenian prisa por cerrar, mas bien lo contrario. Nos hizo sentir en todo momento como si fueramos clientes de toda la vida, y como si estuvieramos en el salón de nuestra casa. Un autentico profesional en todos los sentidos.