Simplemente paramos a tomar un café de media tarde. No es nada especial pero tiene una buena terraza aunque puede dar demasiado el sol según la hora y la sombrilla es insuficiente.
El servicio muy rápido y amable. Como punto positivo, el que te pongan directamente el vaso del agua con el cajé y no haya que ir a pedírselo, algo que, por desgracia, ha dejado de ser habitual. En lo negativo, que el expresso se debe servir hirviendo y no simplemente caliente.
Es sitio es fantastico. La terraza tiene sombra toda la tarde y corre una brisa muy agradable. Es tranquilo para charlar y tomar una tapas. El precio es razonable. Y la calidad muy buena.