cada vez que voy salgo increíblemente feliz. la comida es perfecta, los vinos también, el servicio es ideal y el ambiente es acogedor tanto al medio día como por la noche. maravilloso.
Manuela Rodriguez Viseras
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05 Abril 2026
10,0
Ir a La Capa es como estar en casa. Comida tradicional con toques modernos, bien ejecutada, con sabor y profundidad. Excelente carta de vinos a precios irrisorios. Muy bien servicio, trato familiar. Pero lo mejor es la filosofía del local que lo hace único y maravilloso. Es una pena que me quede tan lejos, porque iría todas las semanas. Es el restaurante que todo el mundo querría tener debajo de casa. Madrid es mucho más bonito gracias a locales así.
Reverendo Igor
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04 Abril 2026
10,0
La expectativa era grande… y no terminó de brillar. En el local hacía mucho calor y las mesas están tremendamente juntas. La comida, para nuestro punto de vista mucho hype… si me pones una kokotxa quiero que sepa a mar! Tanta salsa camufla su sabor y no se aprecia la calidad. ¿Es para camuflar algo? El escalope estaba demasiado hecho/frito. Las alcachofas muy buenas, todo hay que decirlo. Vinos correctos. Postres no tomamos ya que es que hacía muuucho calor.
Victoria Eugenia del Hoyo Torres
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03 Abril 2026
6,0
Un 10 en todos los sentidos. Súper simpáticos, nos habíamos equivocado de día con la reserva y nos han hecho un hueco. La comida espectacular, gracias por todas las recomendaciones. Volveremos.
Constanza Talin Urmeneta
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03 Abril 2026
10,0
Buen ambiente, buen servicio y buena comida. Diferente pero efectivo.
Abel Bagüeste Lisa
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03 Abril 2026
10,0
Si vas a una cita procura que sea la cuarta es un sitio muy especial. Cuídalo!
Increíble servicio y comida.
Maite Martínez
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02 Abril 2026
10,0
La Capa es uno de esos sitios que te reconcilian con la idea de salir a comer bien.
Arrancamos con un sashimi de jurel impecable: fresco, delicado y con un corte muy preciso. Seguimos con unas albóndigas de cerdo y sepia que, sobre el papel, pueden sonar desconcertantes, pero en boca funcionan de maravilla. La ensaladilla, bien entendida y con un punto actual, muy disfrutable. Y el plato que, con razón, es su seña de identidad: cocochas con huevos fritos. Simplemente brutal, de esos platos que te hacen cerrar los ojos y asentir.
Cerramos con un arroz con leche con un giro inesperado —un toque de queso— que le aporta profundidad y lo aleja de lo previsible. Muy acertado también el cóctel sin alcohol que nos recomendó el camarero, elaborado con una fruta que no supe identificar pero que resultó refrescante y lleno de matices.
El local, de aire vintage, es acogedor sin artificios ni postureo. Servicio cercano, atento y profesional, de los que te hacen sentir en casa sin resultar invasivos. Íbamos con carrito de bebé y supieron adaptarse con total naturalidad, reorganizando el espacio para que estuviéramos cómodos, algo que se agradece especialmente. El ambiente, agradable y sin ruido innecesario.
Se nota producto de calidad, cocina honesta y un criterio claro en la carta. Y un detalle que, para mí, suma muchísimo: no hay dobles turnos. Te sientas, disfrutas, y el tiempo es tuyo.
Una experiencia muy recomendable.
Cuando compartir comida ,vino y cariño no se puede superar.GRACIAS ha sido especial
Eva Suarez
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28 Marzo 2026
10,0
¡Excelente ambiente! Servicio impecable, vino delicioso y buena variedad de platos. ¡Volveremos!
Charlotte
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24 Marzo 2026
10,0
Quizás mi opinión sea subjetiva, porque la kokotxas con huevos fritos me enamoraron. Da gusto ver que gente joven haga estas cosas en el barrio. Por cierto las anchoas espectaculares y el txacoli de Bakio aún mejor
Nacho Hernandez
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23 Marzo 2026
10,0