Si vas por las fotos de la comida, fijate que tienen 7 añazos. Ahora es mas bien un bar del montón (aunque del montón bueno). La vitrina de pasteles...bueno, ya no es lo que era, y el jamón ese con pintaza cortado finito...pues tampoco. Aún así, los trabajadores son majos, las tostadas estaban buenas y el precio muy bueno. Ah si, y el aceite de oliva virgen extra y sin rellenar las aceiteras. Se agradece.
Sin duda, el mejor sitio para desayunar de la zona tanto por la calidad de los productos como por el precio. Este lleno el local o no, te atienden enseguida y siempre pendientes, se nota mucho que cuidan a sus clientes. Totalmente recomendable.