Una opción de restauración en sitio céntrico de Jaén, profesionalidad + cercanía + pasión por el trato al cliente, y asesoramiento honesto de qué pedir, en base a tus gustos/ necesidades.
Recomendable especialmente por las meriendas :)
Fuimos a tomar un café con vistas estupendas al Castillo de Jaén. Bastante molesto que los niños armen jaleo dentro de la cafetería cuando tienen un espacio aislado al lado. Una de las niñas gritando “CAQUITA” en bucle durante 35 minutos nos volvió la cabeza loca